JUNIN HISTORIA
JUNIN. Bs. As. Argentina - Jueves, 27 Abril 2017 20:47 hs.
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09-11-2016 | 14:40
 
"Estelares" una banda nacional con impronta juninense
 
Cumplen veinte años en 2016 y los tres juninenses integrantes de la banda fueron distinguidos por el Concejo Deliberante, reconocidos como embajadores artísticos de la ciudad.
 






El Concejo Deliberante de Junín aprobó una ordenanza destacando la trayectoria del compositor y cantante Manuel Moretti  en el arte de la música y reconociéndolo como embajador artístico de nuestra ciudad. Junto a él también fueron distinguidos Víctor Bertamoni y Eduardo Minervino, todos ellos integrantes de "Estelares" que se formó en la ciudad de La Plata en el año 1996.

"Lo que nos guía es la canción. Eso está por encima de todo. Es más fuerte que cualquier capricho que podamos tener", asegura Manuel Moretti, cantante y autor de la mayor parte de los temas de Estelares, banda con 20 años de trayectoria y que este año, 2016, editó un nuevo disco: Las antenas.

"Dependemos de las canciones y creemos en ellas -agrega Moretti-. La prueba es lo que pasó en Córdoba. Veníamos tocando para 1.500 personas y de golpe, la última vez que estuvimos, vinieron 3.000. Mi teoría es que «El corazón sobre todo» abrió esa puerta. Es una canción muy honesta que le llegó a mucha gente. Y lo mismo había pasado con «Aire», que fue una bisagra en la carrera de Estelares. Son temas que nuestros fans adoran, pero que además ayudaron a que nos descubrieran muchos de los que no nos conocían."

Las antenas tiene unas cuantos de esos temas cargados de emotividad y épica que suele componer Moretti. De hecho, el núcleo duro de la banda (Manuel, Víctor, Pali) discute acaloradamente ahora mismo cuál será el próximo single. Los candidatos son el tema que le da nombre al disco, "Alas rotas" y "¿Quién no se ha besado en Mardel?". Los tres tienen en común la suave melancolía que caracteriza a casi todo el disco, lleno de píldoras agridulces. "Una de las excepciones es el que elegimos primero -añade Moretti-. «Es el amor» es la canción más pop del disco, que claramente tiene otro color. Es un tema trabajado desde el oficio de compositor. Tiene todo lo necesario para ser un hit: una introducción bien pop, un estilo que remite a los Beatles y a Electric Light Orchestra y un estribillo de canción popular argentina, digamos. Víctor tocó una guitarra bien rockera y Pali una línea de bajo british, como las que le gustan a él. Es un tema redondo que encierra todo el universo de Estelares, pero es bastante diferente del resto de los que entraron al álbum."

Ese universo del que habla Manuel Moretti siempre excedió los límites del rock. Fue el propio Juanchi Baleirón, líder de Pericos y productor del flamante disco, el que le recomendó, cuando cantaba en el estudio, que pensara en Nicola di Bari, en línea con otros modelos que suelen aparecer visiblemente en el estilo del líder de Estelares: Sandro, Leonardo Favio, Nino Bravo.

"Son referencias, pero después nosotros reconvertimos eso, nos vamos bastante a la mierda", dice Víctor. "Todas las canciones adquieren su identidad definitiva en la sala de ensayo. Pero por lo general no llegamos ahí con una idea muy determinada o inamovible. Es la dinámica de Estelares. Funcionamos bien así", apunta Pali. "Y a mí me pone contento ese funcionamiento -admite Manuel-. Porque nos permite que entre en este disco una canción que hicimos para la preproducción del primero, hace más de veinte años, por ejemplo. Hay muchos temas que compuse hace mucho y que para mí piden disco a los gritos. Los tengo en gateras." Para Víctor, "los discos van tomando forma solos. Se van imponiendo las canciones -asegura-. Y después igual funcionan como una unidad, siempre nos pasó eso. Las antenas representa muy bien nuestro presente, es una buena foto del audio actual de la banda. Con eso, a mí me basta. Después, cada disco tiene su fortaleza: Sistema nervioso central (2005) está lleno de canciones bonísimas, pero con un sonido que a mí hoy no me gusta tanto, que no refleja tan fielmente lo que era Estelares en ese momento. Eso sí empezó a pasar mucho más a partir de Una temporada en el amor (2009), se repitió en El costado izquierdo (2012) y sigue siendo así ahora, por suerte. Estos discos dan una idea cabal de lo que somos".

En ese contexto, el aporte de Juanchi como productor es proponer ideas y elegir el repertorio. "Ya tenemos una relación de mucha confianza con él -remarca Manuel-. Entonces, tiene respaldo para las sugerencias. Lo escuchamos mucho. Nosotros íbamos a dejar afuera de El costado izquierdo un tema como «Sólo por hoy (chica oriental)», que terminó siendo un éxito. Juanchi dijo «hay que grabarla». 

Y tenía razón". Lo dice Manuel Moretti, que de canciones sabe algo, como certifica Víctor, viejo compañero de ruta que aún hoy recuerda la impresión que le causó verlo sobre un escenario de Junín con Licuados Corazones, una banda que no llegó a grabar ningún disco pero que tenía en su repertorio temas que después popularizó Estelares, como "América", "En la habitación" y "Camas separadas". 

"Manuel tiene algo como intérprete que comunica, que llega a los demás. Licuados Corazones era una banda más áspera que Estelares y que Los Peregrinos, una que formamos después con él y los hermanos Luciano y Federico Mutinelli. Pero ahí ya había, incipiente, inconexo, algo que después terminó explotando. Su gran expresividad es uno de los secretos de Estelares".


MORETTI: UN FANATICO DE SARMIENTO


Manuel Moretti (n. Junín, 28 de diciembre de 1965) es músico, compositor e intérprete de rock argentino. Es reconocido por ser el líder del trío de pop rock llamado Estelares. También ha incursionado ocasionalmente, como solista en formato acústico.

Es el mayor de los tres hijos que tuvieron el camionero Aldo Rubén Moretti ―de ascendencia italiana y criolla― y la docente Almira Esther Magallanes ―de ascendencia española y belga―. Además tiene tres hermanos por parte paterna.

Cuando terminó la escuela secundaria, se mudó a Buenos Aires e ingresó en la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires, que dejaría seis meses más tarde.1 Estudió unos meses Arquitectura.1 A los veinte años, inspirado por Lou Reed, Talking Heads, King Crimson, Luis Alberto Spinetta y Miguel Abuelo, empezó a tocar la guitarra. En ese año (1985) compuso la canción «Ardimos». Empezó a tocar en un grupo llamado Licuados Corazones, dentro del cual cantaba, tocaba la guitarra e interpretaba canciones propias. Ya para ese entonces, Moretti tenía en mente, canciones que luego grabaría con Estelares como «En la habitación», «Camas separadas» y «América».

En 1987 se mudó a La Plata donde estudió un año de Filosofía, dos años Teatro y casi cuatro Bellas Artes.

En 1991, junto a Víctor Bertamoni (guitarra) y los hermanos Mutinelli (bajo y batería), formarían el grupo Peregrinos, con el cual ganaron el concurso La Plata Rock ’92. En esa época ya tocaban canciones como «20 de noviembre», «América», «Cristal», «Ardimos» y «Las luces del sueño».

A mediados de 1994, se sumaría Pali Silvera en bajo y pasarían a llamarse Estelares. Con esta agrupación ha editado un total de ocho álbumes.

En 2002, ante la demora de la edición del tercer disco Ardimos, de Estelares, Moretti decidió publicar por su cuenta un disco no disco (una especie de autobootleg) titulado La mañana del aviador. Este material contenía 16 canciones aún inéditas que poco a poco fueron regrabando y publicando con la banda. En 2006, un fan creó una página en la que ―con autorización de Moretti― publicó varios canciones inéditas. Además se editó un bootleg no oficial titulado El mundo al revés.

Moretti es fanático de Sarmiento de Junín, club en el cual llegó a jugar en las divisiones inferiores. Se lo suele ver en el estadio Eva Perón y además ha lucido la camiseta del club en varias presentaciones de Estelares.

Discografía

Álbumes con Estelares

Moretti junto a Estelares (2007).
Año         Disco                            Discográfica
1996 Extraño lugar                   Del Cielito Records/BMG
1998 Amantes suicidas
2003 Lados B                          CD-R, Independiente
2003 Ardimos                          Pop Art Discos
2006 Sistema nervioso central
2009 Una temporada en el amor
2010 América
2012 El costado izquierdo
2014 Vivo Gran Rex

Álbumes como solista
Año          Disco                                  Discográfica
2002 La mañana del aviador CD-R, Independiente
2006 El mundo al revés         CD-R, bootleg fan no oficial

Álbum con Peregrinos
Año          Disco                                                                  Discográfica
1998 Peregrinos (grabaciones de 1991 y 1992) CD-R, independiente

Victor Bertamoni y el recuerdo siempre presente de sus amigos de Junín


En mi casa natal siempre estaba la guitarra de mi madre por algún rincón. De alguna forma siempre me cautivó ese instrumento. Ahí había amor, misterio, magia, una fuerte energía.

Me maravillaba tocar las cuerdas al aire y sentir la sonoridad, la vibración de la madera, esa fue mi relación con la guitarra durante toda la infancia. Ya en el año 1986 inicié la práctica un poco más metódica, primero guitarra española, tomando clases con el maestro Moris, un valiosísimo profesor de la ciudad de Junín. Me transmitió cosas como el ritmo de la milonga o algunas habilidades técnicas y teóricas, que fueron básicas y fundamentales para seguir investigando en la música.

Al rock me fui acercando por amigos, compañeros de colegio que me enseñaron las primeras canciones y riffs. Por otro lado, Raúl Saldias me guió también por el mundo del rock pentatónico.

Luego conocí a Fabián Capurro (actualmente propietario de Rock and Roll, la casa de venta de instrumentos musicales de Junín) y él me invitó a tocar en su banda, la primera en la que participe: “Caffe Tokio”. Ahí también tocaba David Panizza, hoy guitarrista y corista invitado en Estelares. Los ensayos eran en un local de calle Sáenz Peña, hasta tengo presente el olor a los amplis encendidos, ¡Los primeros pedales de efecto que pisé! y la avidez musical que ahí se respiraba. Así pude componer una canción y tocarla con una banda. Al tiempo la grabamos y “Fefo” Perez, el musicalizador de la disco de turno, la pasaba por las noches. La canción en cuestión se llamó “Secuencias”. ¡Hoy no sé cómo conseguir una copia del mencionado demo! La cantaba Bernie Bojko (creo que así se escribe) que era el baterista de los Caffe Tokio.

Al poco tiempo me uní a Sergio Rigazzio y el “negro” Ferrarotti, en un proyecto musical que ellos gestaron: “La Academia de la intuición”. Juani Ostolaza era el bajista y Tincho Urdinola tocaba teclados. Eso fue real y altamente académico, en lo musical y personal, una gran comunión espiritual. Debatíamos por ejemplo las influencias africanas de bandas como los Talking Heads,  escuchabamos King Crimson, Brian Eno, jazz, Miles Davis, Lou Reed, Caetano Veloso, etc.

Los ensayos en una casa de campo cerca de Roca eran muy inspiradores. Allí tocaban también “Cabeza” D’andrea y Carli Pierro.  Con ellos armamos luego “El Cuerpo Limitado” con canciones de Carli, otra banda en la que al servicio de la canción cruda-guitarrera recorrimos sonoridades y liricas de gran profundidad.

A Manuel Moretti lo vi por primera vez en inspirada performance con sus “Licuados Corazones”. Fue en el Teatro Municipal de Junín. Me sorprendió su forma de cantar y componer, su lírica y por supuesto cada uno de los queridos licuados (el “chiro” Migliorini, Osky Torguet y el “Chino” Biloz). Mostraron algo que no existía en Junín. Quedé movilizado por esta banda de juninenses afincados en La Plata. Eran diferentes, había algo intelectual-universitario combinado con una crudeza punk, y una lírica directa y desgarrada que Manu transmitía perfectamente (A “América” y “En la habitación” las escuché por primera vez esa noche). Hasta aquí todo transcurrió en Junín, ciudad en la que nací. Llegaba el fin de los ochenta.

Yo con veinte años y luego de haber intentado vivir en Bs. As. me fui a estudiar Diseño Grafico a La Plata. Esta ciudad era caldo de cultivo para jóvenes ansiosos de música: académica, punk, rock, tango, new wave, etc.

Todas las corrientes artísticas se mezclaban de manera muy inquietante e inspiradora, en bares, reuniones de amigos, o Facultad de Bellas Artes.

Luego, al año siguiente, me pasé definitivamente a la carrera de Composición Musical.
A Manuel lo veía en la Facultad, él estudiaba Artes Plásticas.

Al poco tiempo nos juntamos para tocar a dos guitarras y armar canciones. ¡Manu tenía montones de bocetos! A cuál más inspirador, letras directas y conmovedoras. Por mi lado había otro tanto de ideas guitarrísticas y sonoridades que quería explorar. Nos potenciamos mutuamente, y al cabo de unas pocas tardes teníamos el punto de partida para formar una banda. Nos faltaba bajo y batería. Llegaba el turno de Los Peregrinos.

Aparecen entonces los hermanos Muttinelli, Federico y Luciano, que eran la base de Topografia Difusa en aquellos años y actualmente integran la banda Mostruo!
El ensayo inicial en un primer piso frente a Plaza Italia fue inolvidable, la inmediatez y el calor con que tocamos esas canciones, el sonido y la química lograda es algo inexplicable y místico. Ellos aportaron el combustible para que todo ardiera como leña seca.

Un hermoso racimo de canciones vio la luz rápidamente en el año 91 y por suerte y gracias a la iniciativa de Fede, quedaron plasmadas en dos CD que él mismo compiló y editó. También capturaron el momento un video de Pablo Pujol, documentando un show, y algunas grabaciones en vivo de Andrés Irigoyen.

Fue un periodo muy intenso, de mucha inspiración personal y grupal. Una muy oportuna combinación de músicos y amigos, público, lugares en los que tocábamos.
Algo que con el tiempo comprobé, es muy difícil de lograr. Ciertas situaciones de tal intensidad parecen darse pocas veces en la vida. Esa fue una. Precioso tesoro tuvimos entre manos con Los Peregrinos…y sólo duramos nueve meses juntos.

Llegó la ruptura, algo quedaba inconcluso y teníamos que volver a comenzar.

Estuvimos con Manuel probando músicos, cambiando formaciones. Los Elefante Violeta eran un combo increíble disco-blues-funk que nos dio una mano grandiosa en su momento.
Disfrutamos de su compañía musical y humana durante esos años. Nos prestaron la base: Juan Esteban Suñar Gonda y Porro. Con ellos tocamos algunos shows y grabamos un demo ya como Los Estelares.

Pero la formación estelar sólida se comenzó a sentir cuando Pablo Silvera,”Pali” llegó con su bajo Gibson y su espectacular manera de tocar. ¡Asombrosa!
Así es, con “Pali” ¡O tocás algo que este a la altura o te pasa por arriba! No puede haber punto medio.

El ex Licuado corazón Osky Torguet estuvo en la batería ensayando los primeros temas de lo que luego sería “Extraño Lugar”, pero no pudo seguir por cuestiones geográficas y de tiempo (vivía en Bs As) y se hacía muy difícil juntarnos.

Mientras tanto, La Casa del tango de La Plata me pareció un buen lugar para visitar y curiosear. El tango sonó en casa desde que tengo uso de razón, la radio AM de la cocina de mi abuela era una tangueria matinal.

Comencé tomando clases, y participando en un conjunto de guitarras que dirigía Hugo Magnelli. También Manuel se acopló con un guitarrón y así pasamos varios meses disfrutando y conociendo el estilo. El disco “Extraño Lugar” tiene bastante de todo ese período en las guitarras. El aire tanguero siempre es recurrente en Estelares.

Había propuestas para grabar el disco y nos urgía conseguir un baterista. Luciano Muttinelli volvió y completó el cuarteto estelar de los dos primeros discos “Extraño Lugar” y “Amantes Suicidas”. Luego Rodrigo Rocky Velázquez reemplaza a Luli. En el año 2000  Carlos Sánchez se incorporó como baterista estable de la banda aportando su gran pulso rockero. Hoy sigue con nosotros.

Llega el maestro Sebastián Escofet y con él como productor grabamos “El Demo Verde” en los estudios Del Cielito. Seba aún está con nosotros y su aporte sigue siendo invalorable.

Corría el año dos mil y el perico Juanchi Baleiron (¡otro maestro llegaba!) se incorpora como productor artístico de nuestros discos. La historia continua, pero eso ya es demasiado reciente como para ser narrado en este capítulo.


Gracias a todos, por compartir el camino.




Manuel Moretti: “Las canciones me salvaron la vida”


Estelares, consolidados como la banda de canciones de rock popular, demuestra que su sensibilidad poética sigue intacta.

¿Qué destacás de todo este tiempo con la música?
Me emociona que estamos en la sala de ensayo y, afortunadamente, las canciones siguen estando hermosas, y los pibes siguen tan talentosos e inspirados como la primera vez. Quiero decir, uno siempre continúa aprendiendo, pero sigue esa relación amorosa con el mundo de la canción como en los comienzos.

¿Sentís que hay alguna fórmula especial para conseguir hits?
No sé, habría que revisar la historia puntual de cada canción.
Cuando escribí Ella dijo, sentí que escribía una canción popular, cuando escribí Un día perfecto, pensé que era una canción muy juguetona, que le iba a ir bien. Aire quedó fuera de Ardimos, y quizás porque era otra época, no la defendí. Pero en Sistema nervioso central la defendí y se convirtió en el hit que era.
El corazón sobre todo fue una sorpresa porque no era un corte y, sin embargo, cuando la cantamos en vivo la gente la corea y se emociona. El mundo de la canción es una cosa alucinante, me parece que las canciones populares tienen una cosa especial.

¿Qué relación tenés con las canciones?
Las canciones me salvaron la vida. Cuando comencé a escribir, era una etapa muy dramática. Son canciones muy fuertes las de aquella época, muy útiles. Y es increíble como la gente, por ejemplo en Cosquín Rock, incluso los que no conocían América quedaban fascinados por el dramatismo de que, por suerte, a uno lo salvaron las canciones.

¿A dónde apunta Estelares después de estos 20 años?
En el mundo de la canción no hay cosa más hermosa que tratar de agarrar de la mejor manera posible armonía, melodía y letra, y darle en el clavo. Quiero decir: que eso emocione. Lo que sigue siendo un deseo muy fuerte del grupo, tratar de hacer las mejores canciones que podamos hacer, siempre a futuro. La música nos mantiene felizmente unidos y con ganas de seguir grabando discos.

¿Sos creyente?

Creo en todo. Soy muy consciente de la extraordinaria limitación e imperfección amorosa que somos. En Doce chicharras digo “Me dijeron mil veces debés inventarte un dios, y un millón de días desperté de mi pavor”. Superar tu propio pavor te construye en un creyente. En mi caso, un creyente del amor, de la construcción.

 
 

 

  
 
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