JUNIN HISTORIA
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26-08-2014 | 01:16
 
Creación del Cementerio Central
 
El terreno que hoy ocupa la Plaza Alem estuvo ocupado por el primitivo Cementerio de Junín. Hacia fines del año 1868 se sepultaron allí los cadáveres concluyendo los traslados en 1870.
 

 El 4 de septiembre de 1862, la corporación municipal, acordó invitar al vecindario para una suscripción para una capilla y cementerio, para el efecto se nombró una comisión compuesta del presidente, Telésforo Chavez y dos miembros, don Pedro Aparicio y don Cecilio Giles, "debiendo procederse a la mayor brevedad para hacer el presupuesto del importe de dicha obra, debiendo tener lugar una reunión el domingo último del presente mes para acordar sobre dicho presupuesto y decidir sobre la materia".
Esta es la referencia más antigua que se conoce sobre la idea de construir el actual Cementerio Central.
Recién en 1865, los ediles comenzaron los estudios para concretar la realización de la obra. En la sesión del 26 de febrero de ese año, pide la palabra el concejal Adolfo G. D' Amico y hace moción porque la Municipalidad reservase un terreno para cementerio, en virtud de no haberlo en el pueblo, por la razón -dijo- de que se han edificado cuarteles en el que había provisorio.
Eulogio Payán apoyó la moción y agregó que debería señalarse ya del modo que se pudiera. El señor Roca agregó que él sería de opinión que se debería "ya empezar a cercar de zanja. colocándose en la entrada un buen portón asegurado en pilares fuertes con el fin de que sirviese cuando la Municipalidad pudiese cercarle de pared".
El señor D´Amico dijo que se estaba profundizando la cuestión sobre pormenores de su proyecto, que aún no se había sancionado, por lo que pedía la votación sobre la afirmativa o la negativa de la sanción del proyecto en general.
Fue apoyada la moción y el presidente pidió la votación que resultó por la afirmativa.
Enseguida, el concejal Alejandro Roca repitió su opinión sobre el cerco de zanja con el portón, aconsejando varias medidas con que demostró el poco costo que causaría a la Municipalidad.
El señor Payán manifestó que sería mejor que se empezase desde ya a cercar de pared con el portón que aconsejaba el Sr. Roca, aunque fuese la pared de poco altura por ahora, con cargo de aumentarla cuando la Municipalidad estuviese en estado de hacerlo, pies una pared de una vara no demandaría mucho costo, cuando por otra parte era suficiente para que fuese respetado el terreno cercado.
El Presidente puso a votación si debería ser cercado de pared o de zanja el enunciado terreno, y resultó la mayoría que se adoptara el de pared. El mismo señor Presidente puso a votación la extensión que debería tener el cuadro y la distancia y dirección a que debía señalarse.
Después de varias opiniones de los concejales, se sancionó que se situase a diez cuadras de la plaza, en dirección rumbo recto al oeste, teniendo la extensión de cien varas por costado, nombrándose una comisión compuesta del presidente y el municipal del ramo.
El 2 de abril se trata nuevamente la fundación del Cementerio y manifiesta el presidente que para dicha obra cuenta con el producto del arrendamiento de chacras que empezará a tener efecto tan pronto como la superioridad despache el permiso pedido por la Corporación para hacer la mensura y subdivisión de ejido.
La mensura del ejido, informa días después el presidente Roque Vázquez a la corporación, fue realizada por el agrimensor Justiniano Linch y quedaba hecha y señalada la traza del pueblo.
Las autoridades municipales concretarían la obra del cementerio en la primera sesión del Concejo, que tenía como presidente a Juan José Pérez, quien el 9 de enero de 1867 propuso que se nombrase una comisión para estudiar los ingresos y egresos para ese año, como también una memoria de las necesidades urgentes del partido tales como todos los útiles para la iglesia, como asimismo la Casa Municipal y Cementerio, etc.
El 30 de ese mes, Pérez pide autorización para pedir propuestas para la construcción del cementerio y casa municipal, obras que eran reclamadas -decía- con urgencia por la carencia absoluta de estos edificios, los primeros en un puedo donde haya creado una autoridad.
El 8 de mayo de 1867 se informa que faltando aún fondos para recolectar para la obra del cementerio, se acordó nombrar dos comisiones del seno de la corporación para que realizará ese pensamiento, las cuales quedaron compuestas del señor presidente y dos vecinos para la campaña y de los municipales Calp y Degiovanni para el pueblo.

El cementerio en construcción

El 15 de junio de 1867, se hace el nombramiento de una comisión para inspeccionar la obra del cementerio en construcción y al efecto fueron nombrados Telésforo Chavez, Juan Calp y Eduardo La Rosa. El constructor de la obra del cementerio fue el maestro albañil Delfín Bossio.
El 6 de julio de 1867 se lee una nota del Gobierno acordando veinte mil pesos para ayudar a la obra del Cementerio que se construye, cuya cantidad será entregada en mensualidades de cinco mil pesos a contar desde el 1 de julio de ese año. El 31 de julio de ese año se informó sobre la recolección de la suscripción levantada y se acordó dar principio tan pronto como fuera posible.
El presidente dio cuenta el 27 de octubre que el maestro constructor del Cementerio le había enviado una piedra de regalo, de marmol, con la siguiente inscripción: "Construida por la caridad del pueblo, bajo la iniciativa del señor Juez de Paz don Juan José Pérez-1867".
El constructor de la obra del Cementerio fue el maestro albañil Delfín Bossio. La municipalidad proporcionó, de acuerdo al contrato celebrado los ladrillos, los peones y la carne necesaria para su mantención y cuarenta fanegas de cal a setenta y cinco pesos cada una, puesta en obra.
En 1868 la corporación municipal estaba integrada por Juan José Pérez, presidente y Tomás Saavedra, Juan Narbondo, José Aymá y Luis C. Saavedra como municipales.
El 5 de abril se dio cuenta del maestro albañil Delfín Bossio por el importe de las obras del Cementerio y Casa Municipal y de otras composturas practicadas en la Iglesia, la cual revisada que fue se objetaron algunas partidas, no haciéndose lugar al reclamo que hacía de levantar por cuenta de la Municipalidad los tapiales de una parte del Cementerio y Casa Municipal derrumbados a causa del huracán.
Con ese motivo y dando por terminadas dichas obras se nombró a los señores presidente don Juan José Pérez, don José Ayma, don Agustín Roca y don Natalio Borga para recibirlas, si el gobierno no mandaba un arquitecto que las recibiera.
El 26 de abril se leyó una nota dirigida al gobierno poniéndole de manifiesto el deficit que arroja la cuenta del año pasado con motivo de las obras del Cementerio y Casa Municipal y se solicita autorización para vender algunas chacras para cubrirlos.

REGLAMENTO DEL CEMENTERIO

El mismo dia 26 de abril de 1868, el señor Pérez presentó a la Corporación el Reglamento Confeccionado para la administración del Cementerio, el cual a indicación del mismo, pasó a una comisión compuesta de los municipales Calp y Aymá para su revisión-
El presidente dio cuenta que "habiendo llegado a este punto, el ingeniero Pedro Benoit mandado por el gobierno para el reconocimiento de la Casa Municipal y Cementerio y hecho el reconocimiento, encontraba obras que no estaban ajustadas a las reglas del arte y ciertos puntos al contrato escrito presentes en este acto, el ingeniero Benoit como también el maestro albañil Delfín Bossio, el primero expuso punto por punto las reparaciones que había que hacerse a las obras reconocidas las que aunque no eran de gran consideración convenía atenderse para dejarlas en estado de ser recibidas".
El 11 de junio se da cuenta de estar terminadas las reparaciones indicadas por el agrimensor Benoit en la Casa Municipal y Cementerio.

TRASLADO DE RESTOS

Por insinuación del presidente, se dispuso llamar por la prensa a los que "tengan deudos en el Antiguo Cementerio para que en el término de dos meses, exhuman los restos para ser trasladados al nuevo, con prevención de ser depositados en el osario aquellos que no hubiesen sido exhumados".
Del mismo modo se llamaría a los deudos o parientes de los que existen sepultados en el Cementerio Nuevo para solicitar de la Municipalidad en compra las sepulturas.
A los efectos de las disposiciones anteriores se ordenó la construcción de un osario

EL PAGO DE LAS CUENTAS

El 7 de noviembre de 1868 se reune el Consejo Deliberante para tratar un único punto, la pesentación de las cuentas generales que había pasado el maestro constructor don Delfín Bossio, de las obras del Cementerio y Casa Municipal, por la cual resultaba debersele la suma de 36.397 pesos moneda corriente, agregando el interés del uno por ciento en el plazo de tres meses, dándose como recibido de los sesenta mil pesos que el Gobierno contribuye para dicha obra.
Leidas las partidas que formaban la mencionada cuenta, en lo cual estuvieron conformes los municipales, se propuso por el señor presidente que el pago que exigía Delfín Bosio al plazo de tres meses por toda la cantidad, se subdividiera en cuatro palzos, es decir a fin de que La Municipalidad pudiera mejor dar cumplimiento a sus compromisos.
Con este motivo se acordó proponer este medio a don Delfión Bossio por si lo aceptaba, extendiéndoles pagarés en la forma dicha por las siguientes cantidades:
1º plazo: $ 8.846 con cuatro reales
2º plazo: $ 9.110 con cuatro reales.
3º plazo: $ 9374 con cuatro reales
4º plazo: $ 9.638 con cuatro reales
Que hacen un total de 36.970 pesos, 573 pesos más por el interés del dinero y cuyo plazo empezaría desde el 1 de enero del año siguiente, 1869.

CEREMONIA SOLEMNE

Don Ataliva Roca era el presidente de la Municipalidad en 1870. El 21 de noviembre, manifiesta la necesidad de trasladar los restos del antiguo cementerio al nuevo y que “habiéndose puesto de acuerdo con el señor cura, éste se prestó gustosamente a solemnizar esta ceremonia, invitando al vecindario para este acto, estando de acuerdo los señores municipales con la manifestación del señor presidente, así se acordó”.
El 23 de agosto de 1871 se acordó la construcción de una ´bóveda para trasladar todos los cadáveres mal colocados.

UN GUARDIAN HACE 100 AÑOS
El 2 de febrero se resolvió terminar el arreglo del "Cementerio Público" y colocar para su cuidado y el del "Corral de Abasto", a la vez, un guardián o encargado especial para su mejor conservación y servicios públicos en sus respectivos destinos.
El mismo día se tomó en consideración un pedido del teniente coronel Manuel Montes y Marrull, que pide un terreno en el Cementerio Público para levantar un monumento a doce soldados de la Guardia Nacional, muertos por indios. Se resolvió aceptar, siempre que estuviesen las condiciones de darlo.
El presidente de la Corporación don Luis Alberto Mohr, informó que desde el 9 de febrero se encontraba en vigencia el reglamento del Cementerio.

OTRAS REFACCIONES

Don Antonio Timote era el presidente de la Municipalidad en 1874 y concejales, los señores Martín J. Campos, Santiago Basso y Manuel Sampayo, el 10 de septiembre se procedió a abrir dos propuestas que habían presentado los maestros albañiles don Juan Machi y Lucas Paella, por varias refacciones que hay que hacer en la iglesia parroquial y en la capilla del cementerio, construcción de veredas frente al Juzgado, Iglesia y Colegio Municipal revocar y pintar la pirámide todo lo cual pide Machi la cantidad de 8.800 pesos moneda corriente y Pella, por el mismo trabajo, 5.309. Obviamente, se aceptó esta última.
El concejal Agustín Roca, en la sesión celebrada el 7 de septiembre de 1876 indica que debe autorizarse al presidente para hacer los gastos necesarios a fin de proceder a la compostura de la Capilla del Cementerio Público como así también autorizar al presidente para tomar un peón como sea más conveniente, para hacer el arreglo de las demás partes del Cementerio. Así se aprobó.

AÑO 1879

En 1879 era presidente de la Municipalidad y Juez de paz, Don Luis C. Saavedra y concejales Juan Narbondo, Natalio Borga, Pedro Aparicio y Luis Tortorella y el 9 de enero de ese año, se encareció la urgente necesidad que había de proceder a practicar algunas reparaciones en la Casa Municipal, Pieza del Juzgado y Capilla del Cementerio, principalmente en los techos que se encontraban en pésimas condiciones.´
Se resolvió sacar a licitación recibiéndose pro`puestas para las reparaciones que se indiocaban, es decir, solamente en los techos de las piezas del Juzgado, salón municipal y capilla del Cementerio, para en vista de estas aceptar las más ventajosas.

ENSANCHE DEL CEMENTERIO
Don Emilio Muñiz que presidía la Municipalidad en 1886 fue autorizado para dirigirse al gobierno pidiendo el ensanche del Cementerio y el 22 de julio se dispuso llamar a licitación para dicho ensanche. (Fuente: “Historia de Junín”, Nro. 43, año 4).
Todas las administraciones municipales han ido adecuado y ampliando la cantidad de nichos y sepulturas las instalaciones del Cementerio que continuamente está siendo atendido de acuerdo a la demanda existente.

  
 
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