JUNIN HISTORIA
JUNIN. Bs. As. Argentina - Lunes, 25 Septiembre 2017 20:42 hs.
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23-09-2014 | 00:44
 
Parroquia San José, sus orígenes, desarrollo, el aporte educacional, sus párrocos
 
El Cura Párroco de San Ignacio de Loyola, presbítero Emilio Chacón, propuso la creación de una Capilla en el barrio "Pueblo Nuevo". Lo acompañaron en su gestión un grupo de feligreses que formaban la Comisión de la Doctrina Cristiana, entre los que se destacaba la actividad de la Sra. María Elena Claverie de Cogorno. La primera comisión encargada de la Capilla San José se constituyó en reunión efectuada el 12 de agosto de 1917
 

 El tema de la expansión y la guerra en la frontera interior en nuestra provincia, compuesta por puntos fortificados movibles para proteger a los pobladores que se adelantaban y establecían centros ganaderos, es decir la guerra con el indio, presenta un paralelismo necesario entre la expansión de la ganadería, y la ocupación de mayor cantidad de fierras por parte del blanco, y la intensificación de la lucha del indio y de los gobiernos para paliar sus efectos. Puede así observarse que a cada período de incremento de la ganadería, corresponde otro avance de la frontera y de las consecuentes acciones militares a aquella. En este contexto tuvo su origen nuestra ciudad, en ese entonces el Fuerte Federación.


En 1826, por decreto de Rivadavia, a la sazón presidente de las Provincias Unidas, se dispuso el avance de toda la línea de fontera más allá del Río Salado, con lo cual se acompañó el avance ganadero fuera del límite natural que durante años, apuntalado por los puestos militares existentes desde el siglo XVIII, lo habían protegido.
Esta nueva línea se apoyó en tres fuertes principales ubicados en las Lagunas de Curalafquen o Blanca Grande (Partido de Olavarría), Cruz de Guerra (actual 25 de Mayo) y en la margen izquierda del Río Salado, en un rincón de la Laguna El Carpincho, donde se ubicó el Fuerte Federación (actual Junín).
Este último fuerte comenzó a ser construido, según antecedentes históricos, el 27 de diciembre de 1827 y emplezado en lo que hoy es parte de nuestra ciudad, abarcando sus fosos exteriores un espacio pentagonal que se extendió desde la actual Plaza 9 de Julio hasta la Plaza Alem y con un ancho máximo que iba desde calle Roque Sáenz Peña hasta la calle Alberdi, considerándolas, aproximadamente, a la altura de las calles Remedios Escalada de San Martín y su continuación Malvinas Argentinas.
En años posteriores, en el mismo sitio se formó un pueblo que se fue transformando lentamente, y que se mantuvo así durante muchos años, ya que la Argentina era un enorme "desierto" por la falta de habitantes y además presentaba problemas referidos a las condiciones de seguridad jurídica para que personas, bienes e inversiones pudieran radicarse en el país sin exponerse a los peligros de los desórdenes políticos que se sucedieron durante la última mitad del siglo XIX. Hacia 1880 nuestro país se insertó en la economía internacional como proveedor de materias primas y alimentos (cereales, carnes congeladas y luego enfriadas), receptor de capitales, manufaturas e inmigración.
Para poner en práctica las transformaciones que dieron orígen y sustento al modelo agroexportador fueron necesarias obras de infraestructura, mano de obra y ciertos insumos industriales.
Las obras de infraestructura (puertos, vías férreas, edificios públicos y privados), se realizaron con préstamos e inversiones extranjeras -especialmente británicas- ya que nuestro país no disponía de capitales. La escasez de mano de obra se resolvió a través de la llegada masiva de inmigrantes, mientras que los insumos industriales tuvieron que importarse, como también diversos rubros de consumo popular que no se producían en el país.
Con respecto a la inmigración, Argentina recibió cerca del diez por ciento del total de las personas que abandonaron Europa: casi cuatro millones adoptaron a nuestro país como propio y se establecieron en él definitivamente.
Argentina ofreció la promesa de abundantes fuentes de trabajo, salarios más elevados y la seductora imagen de una sociedad dinámica donde el ascenso social era posible.
Dentro del contexto nacional descripto anteriormente, en 1885 llegaron a Junín dos empresas ferroviarias: el Central Argentino y el Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico. Este último fue determinante para la ciudad porque, además del importante tráfico de cargas y pasajeros, instaló en 1886 los talleres ferroviarios en predio por aquel tiempo, apartados del radio céntrico del pueblo. De esta manera, el ferrocarril fue decisivo para la evolución urbanística y demográfica de la ciudad, ya que la inmigración, principalmente italiana y española, comenzó a llegar motivada por la oferta laboral que brindaban los talleres ferroviarios, sustentando sus ideas de progreso.

Aparece Pueblo Nuevo en la geografía juninense

A principios del siglo XX, la ciudad, cruzada por los dos ferrocarriles, casi paralelos, tuvo tres focos bien definidos que actuaron como áreas independientes: el Junín fundacional o área del Fuerte (Pueblo Viejo); el Pueblo Nuevo, demarcado por las dos líneas ferroviarias y Tierra del Fuego o Villa Belgrano, tras las vías, donde también se instalaron obreros y empleados ferroviarios.
Las tierras por donde circularon los dos ferrocarriles estaban subdivididas en quintas y chacras, que fueron mensuradas en cada caso, para su venta y ocupación.
Entre ambas vías, a partir de la quinta 54 hasta la quinta 63, según la mensura y plano realizado por el agrimensor A. Lagos en 1873, y ocupando también parte de la chacra 169, nació el barrio "Pueblo Nuevo", nombre que tomó por contraposición al "Pueblo Viejo" que ya existía.
Este barrio fue adquiriendo, con el correr de los años, una identidad propia. En este espacio, cautivo por su entorno ferroviario es posible identificar las señales de la diversidad cultural, debido a la heterogeneidad de la población, desde el punto de vista de su origen inmigrante, y de sus ocupaciones. Muestra de ello son las construcciones, con un repertorio de elementos dispersos que trasuntan en sus fachadas las señales de la inmigración española, italiana y francesa.
Contribuyó también a la jerarquización urbanística de este lugar el Ferrocarril B.A.P., con sus importantes edificaciones de estilo inglés. Son testimonio de ello entre otras construcciones el Club inglés (hoy sede de la Universidad Nacional del Noroeste), la estación, la Plaza Ferrocarriles Argentinos, los talleres, la Iglesia Aglicana, etc.
No debemos dejar de mencionar que entre el numeroso grupo de inmigrantes radicados en el barrio encontramos a los ingleses e irlandeses. Estos últimos llegaron para trabajar en el ferrocarril, contratados o por su cuenta. Los miembros de la cristiana familia irlandesa tuvieron una activa y eficaz partiipación desde la primera hora en la Capilla San José y en la nueva Parroquia.

La Capilla

En vista de ello, el Cura Párroco de San Ignacio de Loyola, presbítero Emilio Chacón, propuso la creación de una Capilla en el barrio "Pueblo Nuevo". Lo acompañaron en su gestión un grupo de feligreses que formaban la Comisión de la Doctrina Cristiana, entre los que se destacaba la actividad de la Sra. María Elena Claverie de Cogorno. La primera comisión encargada de la Capilla San José se constituyó en reunión efectuada el 12 de agosto de 1917 y estaba integrada de la siguiente manera:
Presidente: Esteban Brours, vicepresidente: Leandro González, secretario: Francisco L. Mc Louglin, prosecretari: Eduardo Kelly, tesorero: Tomás Dinnen, protesorero: José Tassara. Vocales: presbítero Vicente Peira, Bernardo Murphy, Eugenio Mc. Cabe Bratore, Guillermo Plante y Carlos Asaresi.
Esta gestión duró dos años, hasta el 26 de marzo de 1919, cuando se ligió una nueva comisión, designándose presidenta a la Sra. Catalina G. de Mc. louglin. Nuevas comisiones se eligieron cada dos años, siempre con el asesoramiento del cura párroco de Junín, Vicente Peira, las que fueron presididas por las señoras Alicia Morán de Mackinson, Sra. Asunción C. de Damasco, Sra. Catalina R. de Yackin y Sra. María Killiand de Cormick.
La Capilla, cuya advocación estaba dedicada a San José (por su proximidad a los talleres ferroviarios) y a San Patricio (por ser la comunidad irlandesa muy importante en este barrio), estuvo ubicada en la esquina de las calles Borges y Alem.
Con la llegada a Junín del Padre Juan M. Respuela, como Cura Párroco de San Ignacio, en el año 1933, la Capilla cambió de lugar físico y se trasladó a un local de las calles Sarmiento y Alem.
Desde sus comienzos y hasta la llegada del Padre Filgueira, la atención espiritual de los feligreses estuvo a cargo de los sacerdotes que detallamos a continuación, algunos de ellos llegado a la Capilla por solicitud de los irlandeses desde la Iglesia de la Santa Cruz, en la Capital Federal:
Presbítero Manuel González, presbítero Francisco Ulrich, presbítero Adolfo Tortolo (años después fue designado Obispo), presbítero Alejandro Martina, presbítero Vicente Di Yorio, presbítero Salvador Gabarro, presbítero José Fuentes, presbítero Wendelino Quinten, presbítero Antonio Ulrich, presbítero Manuel Molina, presbítero Luis Pla.
El día 20 de octubre de 1944 se adquirió para la Capilla una propiedad en la calle Alem 588, donde actualmente se encuentra ubicada la parroquia.

Actas del primer bautismo y casamiento realizados en la parroquia.


Nace la Parroquia

El Padre Juan Filgueira con miembros de la Colectividad de la Raza Irlandesa.
Auto Pastoral emanado
 de la Santa Sede Apostólica,
Obispado de Mercedes
de la República Argentina,
1 de julio del Año
Mariano Universal 1954


En el mes de mayo de 1953, la Capilla contó con un sacerdote permanente: el presbítero Juan Alfredo Filgueira, que mostró su buena disposición para el cumplimiento de la labor apostólica, como así también la decisión de lograr un local digno para el cumplimiento de los distintos oficios y una casa-habitación para el párroco.
También en el mes de mayo de ese mismo año se realizó una reunión con un grupo de damas para la constitución de la comisión Pro Templo y el día 10 de ese mismo mes, convocados por el Padre Respuela, se reunieron en el local de la Sociedad de la Raza Irlandesa los vecinos del barrio. En esa oportunidad, el Padre Respuela comunicó a los presentes la decisión del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano monseñor Serafini de crear una nueva parroquia para lo cual se invitaba a los vecinos a trabajar colaborando en toda forma con el nuevo párroco.
Según un documento emanado de la Santa Sede Apostólica del Obispado de Mercedes se decretó erigir canónicamente la Parroquia San José desmembrándola de la Parroquia San Ignacio de Loyola debido a la densa población de la ciudad de Junín y la imposibilidad de ser atendida convenientemente por las parroquias existentes. El mismo documento agrega que se declara Patrono de la misma al Glorioso Patriarca San José. Además el párroco al frente de la parroquia tenía las facultades ordinarias como tal en ambos cementerios de la ciudad, pero solo para con sus propios feligreses. Este Auto Pastoral entró en vigor el 1 de agosto de 1954.
Se formó una comisión de hombres que encabezó el señor Claudio Cormick y una comisión de damas presidida por la señorita María Isabel Thompson.
El 26 de septiembre de 1953 se colocó la primera piedra de la casa parroquial y la erección canónica de la nueva parroquia con la designación del primer párroco que, como se ha dicho, fue el presbítero Juan Alfredo Filgueira, quien tomó posesión de su cargo oficialmente en una cereminia que tuvo lugar el día 1 de agosto de 1954 a las 10 horas y que estuvo a cargo del Obispo Diocesano monseñor doctor Anunciado Serafini.
Apelando a la memoria del señor José Luis Barile vamos a recordar cómo era esa primera capilla: "Lo que recuerdo de la pequeña capilla es que tenía una entrada angosta, y una cortina color borravino. Era una construcción angosta y larga, con ventanas a los costados, a la izquierda tenía un cerramiento donde estaba el confesionario y también el armonio. Tenía una puerta que daba a un corredor y a un patio lateral.
Al fondo estaba el altar, con un comulgatorio de madera bastante bajo, eso se ve muy bien en las fotografías y con mármol blanco para arrodillarse. Atrás del altar había una puerta que daba a la sacristía, ubicada detrás de la iglesia.
Esta capilla con el paso del tiempo se convirtió en un espacio destinado al colegio. El sacerdote daba la misma de espaldas a la feligresía, estmos hablando más o menos de los años 1959-1960. Cuando se demolió la vieja iglesia, se construyó el salón parroquial, pegado a la casa parroquial, a la izquierda; y atrás ya se estaba construyendo el colegio, en el cual en tiempo de verano se celebraban las mismas.
El altar que tenía ese salón parroquial era el mismo que estaba en la vieja capilla, solemente se la había retirado la parte posterior, a los costados había dos ángeles que luego fueron trasladados a la Capilla Virgen Niña, los cuales hoy se encuentran allí.
Este salón parroquial tuvo distintos usos a través del tiempo, ahora aquí funciona el Polimodal. La Casa Parroquial, luego de la ida del Padre Medina, se transformó en parte del Colegio. Cuando llegó a la parroquia el Padre López Marzetti, se compró una casa para los sacerdotes, ubicada en la avenida San Martín 816 y desde entonces funciona allí la casa parroquial".

Llega el Padre Medina

El Padre Medina celebrando la misa.


En 1957, el Padre Filgueira fue designado como sacerdote permanente en la Parroquia del Sagrado Corazón de Luján y se alejó de nuestra ciudad, falleciendo el 26 de enero de 1982 en la ciudad de Buenos Aires.
El 30 de junio de 1957, se hizo cargo oficialmente el párroco designado, presbítero Mario Patricio Medina, que provenía de General Arenales. Falleció en Buenos Aires el 3 de junio de 2000.
Realizaremos una breve reseña de la vida y obra del Padre Medina en nuestra ciudad.
A poco tiempo de su llegada, emprendió nuevos movimientos, expresando en varias oportunidades que sus desvelos eran los pobres y los enfermos.

El Colegio

Por directivas de sus superiores debió crear un colegio de varones, y para llevar adelante su nueva obra convocó a feligreses y vecinos (pues el colegio cambiaría la fisonomía del barrio), y a un grupo de maestras de grado y jardineras. También emprendió la tarea de construir el lugar físico para instalar las aulas. El trabajo fue quijotesco. El sacerdote y sus colaboradores recorrieron negocios, instituciones, chacras vecinas y a todos los que estaban en condiciones de cooperar.
El primer logro fue comprar la casa contingua a la vieja Capilla, propiedad de la familia Manacorda. Se la adecuó de la mejor manera posible y así surgió el primer edificio del Colegio Parroquial San José, de primero a cuarto grado.
Detallamos a continuación la nómina del personal del Colegio en el año 1962:
Directora: María Sofía Valente.
Maestras de grado: Raquel Ester García, Alicia Dolores Aveni, Ana María Bertuzzi y Doris Balvina Signorini.
Maestras preescolar: Ana María Gianelli, Alicia Elba Abdelmus y María Concepción da Fonseca.
Materias especiales:
Música: Norma Beatriz Ruiz - Dibujo: Marta Patiño - Inglés: Elsa Piegari y Beatriz Ballesteros - Francés: Irma L. de Berho.
Preceptoras: Amelia Lagorio de Jáuregui y Manuel Castro de Gauna.
En el año 1963 se hizo cargo de la dirección del Colegio la señora Emlia Lagorio de Jáuregui, y en años sucesivos se completó la planta funcional de la siguiente manera:
Maestras de Grado. Emilce Rosellini, Graciela Tapia y Nélida Ana Tolosa de Caldirola.
Maestras Preescolar: Mirta González.
Dibujo y Trabajo Manual: María Luis Etchart.
Preceptoras: Alicia Casciero, Marta Rosellini, Vilma Bertullo, Cristina Cianfagna, Yolanda Morrini y María Kenny.
En lo que fuera la capilla, separada por tabiques, funcionaron tres salas del Jardín de Infantes.
Las celebraciones religiosas se realizaron dignamente en una sala provisoria.
El entusiasmo del Padre Medina no decayó nunca, logrando sumar el trabajo invalorable de los padres de los alumnos: se realizaron kermeses, ferias y cada 1º de Mayo se celebró la Fiesta de San José Obrero, Patrono del Colegio, con un tradicional almuerzo comunitario que llegó a reunir mil personas.
Así, sin aportes estatales ni políticos, surgió la nueva infraestructura edilicia del Colegio que año a año amplió sus instalaciones.
Casi simultáneamente, y con el ismo amor y redobladas fuerzas se fue construyendo el Templo, digno, bello, y a la vez sencillo. El trabajo de la obra edilicia no distrajo un solo momento sus obligaciones sacerdotales.
Proclamó la Palabra de Dios transmitiendo comprensión y solidaridad hacia todos los que a él llegaban, con su trato sencillo y cordial impregnado de caridad cristiana.
Una de sus tareas fue atender diariamente a los enfermos que se encontraban en las salas del hospital San José llevando su palabra de fe.
Fue acompañado en su misión por un cura teniente (segundo cura de la Iglesia), el Padre Camilo Román, quien atendió la iglesia de Agustín Roca y otras iglesias a cargo de la Parroquia San José. El Padre Medina, sacerdote humilde, generoso, emprendedor, dejó su función en el año 1988, después de treinta y un años como párroco, con graves problemas de salud.
Quedaron como legado del padre Medina las siguientes obras: el Colegio Parroquial, una moderna construcción para la enseñanza, la Acción Católica en sus distintas ramas y la Liga de Madres de Familia.
Como ya aclaramos anteriormente, una de las iniciativas más importante del apostolado del Padre Medina fue la concreción de la construcción de la nueva Parroquia.

Aporte y compromiso del arquitecto Roselli


El proyecto y dirección de la parroquia nueva estuvo a cargo del arquitecto Juan Martín Roselli (foto), con la colaboración de toda la comunidad católica para poder financiar la obra.
Dentro de la trayectoria y de las cualidades de este profesional cabe destacar que su vida transcurrió entre el calor humano brindando en forma de permanente testimonio de su vocación de servicio y de su amor por la expresión artística.
A poco de ingresar a la facultad, se alistó en el Servicio Sacerdotal de Urgencia, grupo entusiasta de jóvenes, varios de ellos de Junín, que vivían, estudiaban y trabajaban con un amplio espíritu comunitario.
Durante su carrera en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA, se mostró como un estudiante capacitado y tesonero.
Cuando culminó su carrera universitaria, emprendió un viaje de estudios a Europa junto con otros compañeros de promoción y su esposa, Susana Ramírez. Permaneció allí durante seis meses, donde pudo ver, aprender y sobre todo visitar numerosisímas iglesias.
Ya de regreso al país, desempeñó varias tareas, entre las que podemos señalar la docencia universitaria, terciaria y secundaria, realizando al mismo tiempo colaboraciones para distintos diarios.
El arquitecto Juan Martín Roselli siempre manifestó que el sueño de su vida sería construir una iglesia, sueño que vio cumplido cuando se le encomendó el proyecto y dirección de la iglesia San José donde pudo volcar su amor a Dios.
En su obra merece destacarse la estructura de la cubierta del altar: es de resaltar, que representa dos manos elevadas al cielo sosteniendo la cruz. En este punto de encuentro una gran lucarna genera el ingreso de abundante luz, produciendo un contraste en la iluminación interior y resaltando el altar con una presencia celestial.
El 25 de junio de 1961 se bendijo la capilla provisoria, para dar lugar a la demolición del viejo templo y comenzar a erigir el actual, cuya primera misa fue celebrada el 8 de diciembre de 1976.
No queremos dejar de mencionar a un grupo de colaboradores incondicionales del Padre Medina, ellos son los señores Lorenzo González, Omar Cáceres, José Carral, Guillermo Kelly, Raúl Bonifacio y las señoras Amelia Lagorio, Albina Angela Peruggini y la primera presidenta del Sagrado Corazón, Rita Mattiazzi de García.
A continuación, carta de agradecimiento del arquitecto Juan Martín Roselli al cura párroco Padre Medina:


El Padre Raúl López Marzetti, tercer párroco


El 15 de octubre de 1989 se hizo cargo de la parroquia el Padre Raúl López Marzetti (foto), que celebró su última misa el día 26 de diciembre de 2000. Durante este tiempo se incrementaron las obras parroquiales: en el colegio se inicio el ciclo secundario (después Polimodal), se adquirió la propiedad de la calle España que linda con el patio del colegio, donde se construyó un aula, un quincho con parrilla y el gimnasio.
El Padre impulsó los servicios de Cáritas, reinició las tareas de la Liga de Madres, que años antes había dejado de funcionar; organizó los festejos tradicionales de la Solemnidad de San José y de la Inmaculada Concepción, posibilitó la Catequesis a niños discapacitados, realizó la procesión desde la capilla Virgen Niña hasta la parroquia; se erigió en terrenos que fueron donados en su oportunidad a la parroquia (recibidos por el Padre Medina) la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en la que cupo a la misión del Colegio Marianista congregar voluntades de vecinos y fieles del lugar para iniciar su construcción en jurisdicción de la parroquia San José; apoyó las peregrinaciones a pie a Luján, participando de esta manera de la Peregrinación Nacional juvenil Argentina (desde Buenos Aires a Luján). El Padre López Marzetti inició así un movimiento de devoción y de fe a la Virgen de Luján que se extendió a comunidades vecinas.
También este sacerdote impulsó durante las celebraciones de Semana Santa la tradicional visita de los Jueves Santos a siete iglesias, que convoca alrededor de tres mil fieles anualmente.

Padre Juan Antonio Castaño, cuarto párroco


El día 28 de noviembre de 2000 llegó a la Parroquia, proveniente de San Cayetano de Luján, el presbítero Juan Antonio Castaño (foto) y realizó la primera misa ese mismo día. Fue puesto en posesión de cargo en la misa del 10 de diciembre de ese año por el entonces Obispo Auxiliar de la Arquiócesis Mercedes-Luján, monseñor Oscar Domingo Sarlinga (quien el 3 de febrero de 2006 fue designado por el Papa Benedicto XVI como obispo diocesano de Zárate-Campana, jurisdicción con más de 950.000 habitantes, la cual, además de los partidos homónimos, abarca también los partidos de Pilar, Escobar, Exaltación de la Cruz, San Antonio de Areco y Baradero, tomó posesión de su nueva sede el 18 de febrero de 2006).
En el momento de hacerse cargo de la parroquia San José el padre Castaño, era arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Héctor Di Monti.
La vida espiritual de la parroquia también se enriqueció en este tiempo con eventos culturales: conferencias que mes a mes dictaron obispos, sacerdotes, profesores, médicos, psicólogos, también numerosos coros se dieron cita para brindar recitales, entre ellos, el Coro Polifónico de Junín "Rodolfo Alleva", Coro Municipal de Niños de Pergamino, Coro de la ciudad de Rojas, Coro de la ciudad de Ascensión y Coro Dante Alighieri.
Vale mencionar que las autoridades de la Raza Irlandesa quisieron estar presentes en los festejos de las Bodas de Oro de la parroquia San José -celebrado el 1 de agosto de 2004- y para tal fin llevaron a la iglesia, la imagen centenaria de San Patricio que se encontraba en el patio de la Raza y que fuera restaurada por la profesora María Teresa Rodríguez.
El acto de entronización se realizó en la misa del día domingo 25 de julio de 2004 con la presencia de la comunidad irlandesa.
En esa oportunidad, la Presidenta de la Raza Irlandesa de Junín por ese tiempo, Mercedes Capurro Lawler de Calabró, leyó el texto que se reproduce a continuación:
"Dios nos dice que un árbol es conocido por sus frutos y el hombre por sus obras. San Patricio dejó detrás suyo una estela cuya luz nos sigue iluminando. Patrono de la Tierra de Erín, es recordado como aquel esclavo, humilde de espíritu que luego de haberse liberado de sus captores, fue ordenado sacerdote para ser consagrado posteriormente obispo.
En el término de 30 años logró convertir a toda Irlanda, conquistando primero a los sacerdotes druidas, cultores de ritos paganos, que estaban abiertos a la enseñanza de este hombre sabio, manso y humilde.
Hoy trajimos aquí, esta imagen muy querida por nosotros.
Años de observarnos desde su casa de vidrio, años mirando el patio que lo cobijó, los plátanos que le daban sombre, los niños jugar, las generaciones de irlandeses pasar, con sus discusiones, risas, cantos, demostraciones de afecto y de amistad.
Años de silencio y, lamentablemente también, años de soldad.
Cambiar esto fue nuestro propósito; que todos aquellos que desearan venerarlo pudieran hacerlo sin restricciones.
El Padre Juan y la comunidad de San José ofrecieron un lugar, su propio lugar, el lugar de Patrici, y para este día María Teresa Rodríguez lo preparó, lo moldeó con cuidado, respeto, dejándolo hermoso para que él pudiera observarnos de cerca, para que pudiera cuidarnos.
Este fue un paso que dimos y que dolió mucho. Cuando ingresemos en la raza no estará su mirada puesta en nosotros, su actitud pacífica guiándonos, pero tendremos la certeza que jamás estará sólo, jamás se verá envejecido, sino que prevalecerá en el tiempo, en un lugar especial, éste que hoy la tiene cobijado.
Si bien hace más de 1.500 años de su vida, aún existe una notable y eterna integridad respecto de su mensaje de amor, paciencia, perdón y tolerancia. El creía que estas virtudes podían hacer milagros en cuanto a transformar las relaciones humanas.
En cualquier ciudad del mundo donde se encuentre su imagen, el espíritu ancestral y la entrañable belleza de las praderas verdaes de Irlanda prevalecerá. Que su generoso espíritu nos inspire hoy y siempre, y que todos ustedes puedan disfrutar de su bondad, paz e inmensa fe".
También, como parte de los actos centrales, fueron sepultados en la tumba habilitada en el atrio parroquial, los restos mortales del Padre Medina.
En el transcurso de este acontecimiento se realizó una misa concelebrada de cuerpo presente, el solemne responso y la bendición del sepulcro, el día 1 de agosto de 2004, presididos por monseñor Manuel Guirao, Obispo Emérito de Santiago del Estero y antiguo Obispo de Orán, quien fuera compañero del Padre Medina.Monseñor Guirao nació en la localidad de Rafael Obligado, partido de Rojas,  el 4 de junio de 1919 siendo ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; fue elegido Obispo de Orán el 31 de octubre de 1970 y once años después, asumió en idénticas funciones al frente de la diócesis de Santiago del Estero, renunciando por edad el 23 de noviembre de 1994 fuero el 18 de febrero de 1999, Juan pablo II lo designó administrador apostólico de Chascomús, cargo que desempeñó hasta el 29 de julio de 2000. Falleció el 2 de enero de 2005.
El homenaje póstumo de despedida se realizó con palabras de Ana de Ritou, feligresa de la parroquia y de Ana María Bertuzzi de Fournari, ex directora de la escuela parroquial.
Las palabras de despedida fueron las de su amiga en la cura pastoral, monseñor Miguel Angel Larrañaga y las finales, las del Padre Juan Antonio Castaño.

Quinto párroco: Padre Roberto Giovanetone

El 30 de abril del año 2005, el Padre Castaño fue trasladado nuevamente a Luján para hacerse cargo de la parroquia Sagrado Corazón de dicha ciudad.
Lo sucedió el presbítero Roberto Giovanetone.

Colegio San José.
Jardín de Infantes "San José"

(Extraido del libro Bodas de Oro editado con motivo de los 50 años de la Parroquia San José, material facilitado a "La Máquina del tiempo" por el Archivo Histórico Municipal a quien mucho agradezco por su colaboración permanente.
Las notas y citas bibliográficas para la realización de dicho libro -efectuado por la licenciada Laura Manacorda y Juan Navone- son:
-Barba, Fernando Enrique: "Frontera Ganadera y guerra con el indio", La Plata, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, 1997, pág. 11.
-Provincia de Buenos Aires. Ministerio de Obras y Servicios Públicos. Dirección de Geodesia y Catastro. Departamento de Investigaciones Históricas y Cartográficas. Plano y traza de las quintas del Pueblo de Junín, agrimensor José A. Lagos, agosto de 1873).
-Registro de la parroquia San José.
-Testimonio de la Sra. Marta García Farrel de Biasella.
-Obispado de Mercedes.
-Entrevista realizada al Sr. José Luis Barile el 29 de junio de 2004.
-Nota de un grupo de feligreses de la Parroquia San José dirigida al Cura Párroco Presbítero Juan Antonio Castaño del día 19 de marzo de 2004.
-Diario LA VERDAD, domingo 22 de febrero de 1987. Artículo: "A un año de una dolorosa tragedia que enlutó a Junín".
-Testimonio de la Sra. Marina Tellechea de Roselli (madre del arquitecto Juan Martín Roselli), Junín, 3 de mayo de 2004).

El 8 de agosto de 2004 el Nuncio Apostólico visitó la Parroquia

El domingo 8 de agosto de 2004, el Nuncio Apostólico en el país por ese año, monseñor Adriano Bernardini (foto) presidió la misa oficiada ese día en el marco de las Bodas de Oro de la Parroquia San José.
Junto a él participaron también el por entonces Arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Oscar R. Di Monte y su obispo auxiliar, monseñor Oscar Sarlinga; el párroco de San José, presbítero Juan Castaño; monseñor Miguel Angel Larañaga, párroco en esos años de San Francisco de Asís; el sacerdote Diego Crisafulli y el diácono Fernando Javier Serpicelli (orden de Cristo Rey).
cordial invitación del padre


19 de abril de 2012:  Recordaron al Padre Mario
Medina y los 50 años del Colegio “San José”
(fotos y textos diario LA VERDAD)

Monseñor Agustín Radrizzani frente a la tumba del Padre Medina.


Marcando el cierre de las actividades programadas con motivo de las fiestas patronales de la parroquia San José en el barrio Pueblo, el Arzobispo de Mercedes-Luján monseñor Agustín Radrizzani, encabezó un homenaje efectuado al fundador del Colegio San José –que arribó a sus cincuenta años de existencia-, el presbítero Mario Patricio Medina quien nació el 17 de marzo de 1916 en Salto, provincia de Buenos Aires, ingresando en marzo de 1930 al Seminario “San José” siendo ordenado sacerdote por monseñor Anunciado Serafini el 6 de diciembre de 1942 en la Basílica de Luján.
Entre 1942 y 1953 fue sucesivamente vicario cooperador de las parroquias de Rojas, Pehuajó y San Andrés de Giles.
El 14 de octubre de 1953 fue nombrado párroco de la iglesia de Emilio Bunge y el 26 de febrero de 1957, en General Arenales. A partir de julio de 1957 ingresó a la parroquia San José en nuestra ciudad, falleciendo el 15 de julio del año 2000.
Tras realizar una semblanza del sacerdote recordado, las ex directoras Ana María Bertuzzi (Primario) y Norma Ruiz (Inicial) descubrieron una placa recordatoria a su memoria e inmediatamente después, un ex alumno de la primera promoción (Gustavo Ronca) y otro de la segunda promoción (Andrés Alonso) junto al señor Osmar Cáceres, fiel colaborador del Colegio y amigo del Padre Medina, depositaron una ofrenda floral.
Finalizando el homenaje efectuado en el atrio de iglesia –que se llevó a cabo luego de la procesión por las calles aledañas al templo- monseñor Agustín Radrizzani realizó una oración por el alma del fundador del colegio parroquial.

La figura de San José

Luego del homenaje al presbítero Mario Patricio Medina, se ofició la Santa Misa, concelebrada por monseñor Radrizzani, el actual párroco Roberto Giovanetone y sacerdotes de Junín y la zona.
En la homilía, el Arzobispo de Mercedes-Luján resaltó tres dimensiones de la vida de San José: la fe, la humildad y el trabajo.
“Le pedimos a San José –dijo monseñor Radrizzani- como primer don, el poder ver lo que nos rodea, nuestra propia historia, con una dimensión de fe. Tratando de ver todo como lo ve Dios, como lo ve Jesús. Dónde está el proyecto de Salvación para mi propia vida, para mis seres queridos, mi comunidad, mi ciudad y mi Patria. Se trata de ver la realidad con esperanza, con optimismo con serenidad, sabiendo que al final de los tiempos Dios será todo en todos”.
En torno al rasgo de humildad, el Arzobispo de Mercedes-Luján señaló: “El humilde es aquel que se sabe deudor de Dios, deudor de sus hermanos, que trata de estar siempre al servicio de lo que los rodean, que no desea competir con nadie, que evita todo criterio y juicio de envidad, celos y competitividad. Humilde es aquel con quienes todos nos encontramos a gusto”.
Destacó también la figura del Padre Medina comparándola con San José y leyó una carta que el sacerdote escribió a una feligresa de la comunidad, unos años antes de su fallecimiento donde señala: “Estoy sobrellevando la cruz, que Jesús, con infinito amor, me regaló”.
“Ese ejemplo que vemos en San José –agregó monseñor Radrizzani en su homilía- en un trabajo asiduo, silencioso, tesonero, sacrificado, lo vemos también a nuestro alrededor, en este caso en un pastor que fue ejemplo de vida”.
Otro mensaje dejado por el Arzobispo de Mercedes-Luján, fue que “la persona que toma en serio la vida de Jesús y el Evangelio, sabe que el tiempo es de Jesucristo siempre. La persona de fe contagia alegría y esperanza” y citó a San Atanasio, uno de los primeros Padres de la Iglesia, al decir que “la resurrección de Jesús hace de nuestra vida, una fiesta sin fin”.

Fotos de la procesión y ceremonia:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Texto y fotos diario La Verdad, marzo de 2012).


(Fuente, publicación editada con motivo de los 50 años de la Parroquia San José, Archivo Histórico Municipal).

  
 
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