JUNIN HISTORIA
JUNIN. Bs. As. Argentina - Domingo, 22 Octubre 2017 04:48 hs.
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20-09-2014 | 18:55
 
Villa Belgrano en 1963: Sinónimo de progreso y pujanza
 
"Ese ejemplo de trabajo y fe que es Villa Belgrano cuya población se aglutina al otro lado de las vías ferroviarias, y se extiende en un largo de 15 cuadras desde Primera Junta hasta la avenida Alberdi y 13 de Jean Jaures, a Intendente Dulbecco", decía la crónica periodística de aquel tiempo.
 

El domingo 7 de julio de 1963, el diario La Verdad dedicó un suplemento especial al Barrio Belgrano, por aquel tiempo Villa Belgrano, que describe cada cuadra de la ex Tierra del Fuego.



 
 
 
 
ASI SE DESCRIBIA EL SECTOR HACE 50 AÑOS
Ese ejemplo de trabajo y fe que es Villa Belgrano cuya población se aglutina al otro lado de las vías ferroviarias, y se extiende en un largo de 15 cuadras desde Primera Junta hasta la avenida Alberdi y 13 de Jean Jaures, a Intendente Dulbecco, ocupa hoy la atención de LA VERDAD.
Este conglomerado humano que vive en 152 manzanas y llega a unos 10 mil habitantes, es dentro de su perímetro, uno de los más importantes que tiene Junín. Y ésto es precisamente lo que merece la atención periodística, en un resumen que no pretendemos que sea completo, pero si aproximado a su expresión evolutiva.

VOLVAMOS ATRAS
Las personas que encaminaron sus pasos por primera vez en eso que antes se llamara "Tierra del Fuego", algunos de los cuales aún ven el aclarar, recuerdan que las tierras que ocupa la barriada fueron campos de pastoreo de Victorica Roca. En 1901, el señor Esteban V. Cichero, efectuó el primer loteo, vendiéndose cada uno a 90 y 200 pesos, pagaderos por cuotas y largas mensualidades. 
Aquella subdivisión se la adjudicaron, entre otros: Angel Conde, Gabino Henestrosa, José Romero, Sabina Ponce de Reyes, José Torres, Francisco Sánchez, José Ortega, María Pirez, Doña Cornelia -conocida como "la rezadora"-, Juan Salinas, Eduardo Tissera, L. Cipolla y Juan Pereyra.
Luego fueron apareciendo pobladores como Vicente Cirigliano, Iluminado Delallera, Martín Muñoz, Teodoro Puebla, José Felipe Avecilla, Mariano García, Carlos Caro, Basualdo Zalazar, Juan Salina, Hipólito Berón, Juan Corrao, Justo Villalba, Saverio Di Marco, Diego Vásquez, Tomás Troiano, Santiago Sánchez, Paulino Garro, Luis Ludueña, Máximo Mazza, Antonio Medialdea, Rufino Arias, Amadeo Parapuño, Jesús Alanis, Martín Vega, Diego Gauna, Juan Calvi, Justo Ortega, José Espinosa, Pantaleón Cristófaro, Oreste Rocca, Francisco Salvador, Adeodato Romero, Jesús Loza, Víctor Tortoriello, José Natalicio, Angel Barile, G. Amuchaste, Alejandro Pitón, R. Montivero y Carmen Lucero. 
He aquí un puñado de voluntades que se animaron a transformar lo que fue campo inculto, luego fértiles quintas y más adelante un pequeño villorrio, con pretensiones insospechables.
Ocupados algunos en la Municipalidad, en el ferrocarril, otros en faenas rurales, pronto se fue despertando en los más audaces la ambición de instalarse, y así se abrieron algunos negocios, con características de boliche.
Se alumbraban a candil, vela o lámparas a kerossene y por lo general sus salarios llegaban de 30 a 50 pesos mensuales.
El pan costaba entonces 0,20 centavos el kilo; el litro de leche 0,10; el fideo 0,20; las papas 0,50 los diez kilos; el kilo de carne de 0,30 a 0,70 centavos; una camisa $ 2,30 y un par de medias 0,25 centavos. Por una pieza y cocina se pagaba 12 pesos de alquiler.

INQUIETUD DE PROGRESO

"Los sesenta años de vida de Villa Belgrano constituyen por si solos un hecho auspicioso", dice La Verdad el domingo 7 de julio de 1963 y agrega: "Pero cuando ese lapso está colmado de realizaciones que convierten el andar ciudadano en sinónimo de progreso y pujanza surge el interés por seguir de cerca ese permanente pulsar de un radio urbano proyectado constantemente hacia el futuro. 
Los objetivos más inmediatos como el alumbrado eléctrico, el riego y demás servicios comunales, fueron obtenidos mediante persistentes y activas gestiones de la vecindad, a la cual nunca le faltó un nervio ejecutor. Esa inquietud de progreso, desterró algunas costumbres como aquella cuando por la noche se regresaba de los cines "Guaraní" o "Ambos Mundos", que estaban instalados en la calle España y Roque Sáenz Peña, respectivamente, y una vez traspuesto el paso a nivel, se iban efectuando disparos de armas de fuego al aire para ahuyentar a los rateros que solían visitar con frecuencia sus viviendas.
En todo empuje obraron los anhelos de aquellos vecinos que fueron desfilando por las comisiones de fomento quienes dejaron inconfundibles huellas de esas preocupaciones de bien colectivo.
Así fue posible la construcción de edificios para escuelas primarias y el que ocupa la subcomisaría de policía -actual Comisaría Segunda-; se contó con los servicios de primeros auxilios, la estafeta postal, hasta que llegó el pavimento lo cual prácticamente agigantó a Villa Belgrano y le dio el estímulo que tantas veces reclamara.
...Esa accesibilidad al progreso que siempre se encontró entre sus afincados a la avenida Rivadavia contar con el alumbrado a gas de mercurio que ha cambiado fundamentalmente la fisonomía de esa arteria, que es digno muestrario de la pujanza edilicia.
Nada falta en cuanto a la actividad comercial y a otras fuentes productivas. Almacenes y tiendas que aparecen como un emporio, abundando las despensas, los kioscos, las fruterías, y también ofrecen una presentación que llenan la vista del más exigente observador, las rotiserías, fábricas de pastas, peluquerías, locales de panificación y de otras ramas.
Se incluye en ese fragor diario los talleres mecánicos, de fundición, calzados, de cocinas a gas, de radio, vulcanización, así como las fábricas de los más variados muebles, de jaulas para pájaros, macetas, de mesas y sillas. Se dispone de dos farmacias, un dentista y médico, además de los servicios de obstétricas. Para el transporte de pasajeros existen varias líneas de colectivos que llenan su cometido con bastante eficacia".

PERIODISMO Y LIRICOS

Dice LA VERDAD en 1963: "Tenemos en nuestras manos un ejemplar amarillento del periódico independiente, personal e informativo, tal como rezaba al píe de su título: Tierra del Fuego que editara en su propia imprenta Pascual Cirigliano.
Fue a principio de 1917, tiempo de verdadero sacrificio, cuando el actual industrial, armó su mano con una pluma, ágil y penetrante, sustraído por un idealismo y una fibra que nunca le abandonaron. Sin más recompensa que la de hacerse eco de cuanto se iba agitando en la vecindad cuando el periodista era un ente huérfano de apoyo, don Pascual cumplió con su quijotesca misión.
También tuvo un pasaje fugaz en una empresa similar, años más tarde, Francisco Holis, un coterráneo nacido en las adyacencias de la antigua quinta "La Florida", que fuera telegrafista del ex Ferrocarrril Pacífico en nuestra ciudad y Huinca Renancó.
Para satisfacer esa necesidad incontenible de ir transmitiendo a los que nunca sacian su sed de lectura, cuanto se va recogiendo del quehacer colectivo, también creó una hoja periodística dedicada exclusivamente al barrio el periodista Fortunato Buroni.
En su órgano "Horizontes", la poetisa Rosita Villarreal puso su tónica y entusiasmo en notas vibrantes de emoción no faltándole ese aliento de vida que el pueblo supo valorar igualmente en sus prosas que irradiaban una sugestión de violeta, una caricia de crisantemo, una adorante pasión de jazmín colgando entre rumores de fuente. Sin destruir la armonía del escrito digamos de paso, que su progenitor, cuyo parecido con Leandro N. Alem tanto por su luenga barba como por su físico era asombroso, fue el primer vocero de La Verdad en Villa Belgrano.
En ese lirismo con ideas en permanente espiral, no puede olvidarse a E. Ontiveros, Carmelo Cirella, Domingo Rémoli, Juan Condorelli y Angel Balestro que además de sus incursiones esgrimiendo la lira, fue un inspirado y talentoso músico.

EL DESARROLLO CULTURAL
En las bibliotecas "Manuel Belgrano", "Faustino Sarmiento" y "Florentino Ameghino", así como en los clubes Rivadavia, San Martín, Villa Belgrano y Los Andes -ya desaparecido y que estaba en Juan B. Justo y Borges donde actualmente se encuentra una importante ferretería juninense- el índice revelador ha sido el interés por intensificar la cultura, así fuese por intermedio de los libros, de la educación física o por manifestaciones artísticas, de las cuales alcanzaron el mayor auge las que renacieron lo auténticamente nuestro.
Esa conjunción de anhelos bien identificados ha ido enriqueciendo culturalmente a la población. Ello ha significado darle a la niñez y a la juventud una actividad destinada a vigorizarse físicamente y a ennoblecerla espiritualmente. Puede afirmarse que en sus comienzos fue algo así como la semilla de una planta que necesitaba del calor del vecindario para crecer y madurar.
Ese calor se ha traducido en constante apoyo, comprensión y entusiasmo de los padres y madres de familia, lo que ha permitido ir cimentando una sociedad expansiva y sana.
Como no existe espacio para condensar en un comentario el historial de esas entidades de profundo arraigo popular, hemos preferido, seguir las imágenes del recuerdo,  anudando fechas y trenzando etapas, única forma de trazar algo de lo tanto realizado. 
De esa decisión irrevocable de los hombres que trabajaron con ahínco por sus propósitos nacieron realidades como estas,
Venciendo obstáculos y afianzando los cimientos a través del tiempo y las circunstancias más disimiles, estas instituciones han llegado hasta nuestros días con una altivez insobornable.

LA NIÑEZ Y LOS ANCIANOS
Sin entrar a lo profundo, cómo no referirnos a esas obras que allí donde se limita el barrio, lejos del núcleo urbano, silencioso de tránsito y bullicio, la solidaridad cristiana bautizara con los nombres de Hogar Belgrano y Asilo de Ancianos.
Estos beneméritos establecimientos que tan celosamente administran y guían las Hermanas de la Congregación de la Virgen Niña -en la década de 1990 las religiosas dejaron la institución por disposición de la superioridad y continuó funcionando en manos de una comisión conformada por integrantes de la comunidad local- y de la Congregación de los Desamparados, merecen esa inclusión.
Dice LA VERDAD: "El primero cobija, alberga, recoge, alimenta, cuida, vela y se desvela por niñas que necesitan de la ternura, la sonrisa franca mientras que en el otro albergue lindero están los que alguna vez formaron su hogar y compartieron sus afanes y trabajos, dichas y sinsabores al lado de seres que llegaron a la tierra por ellos. Son los que ya están en la curva de la vida y un día quedaron solos en el camino. Tanto los pequeños como los ancianos, merecen el amparo de todos, y gracias a Dios eso no les falta".

LABOR POLICIAL
Desarrolla una labor muy eficaz en el cumplimiento de sus funciones específicas y a entera satisfacción del vecindario, el personal de la subcomisaría -tal la denominación que por aquel tiempo tenía la que en la década de 1990 se transformó en Comisaría Junín Segunda- a pesar de verse recargado por la especial atención que deben prestar a la Alcaldía donde se alojan más de 50 procesados. No obstante, todos los servicios se llenan sin alteración alguna, a expensas de recargos a veces y otros esfuerzos con el fin de servir dignamente a la comunidad, consustanciados con la alta misión que se les ha confiado como custodia de la vida y de los bienes de los pobladores.
Se encuentra al frente de dicha repartición el subcomisario Miguel Aliado San Martín, hombre joven, activo y profundo conocedor de sus tareas, a las que dedica sus mejores afanes.
Lo secunda el oficial inspector Norberto Raúl Gazzotti; oficial ayudante Ernaldo Félix del Pozo; oficial subayudante Benito Ricardo Gómez; sargento Ramón M. Ubalton; cabos José L. Fernández, Salvador Peroni, Héctor A. Gianelli y José B. Romero y los agentes Fredi E. Jaubet, Elio N. Loza, José A. Herrera, Ramón N. Gómez, Juan R. Ferreyra, Francisco Melo, Juan J. Balletta, Héctor Vidal Astrada, Jesús O. Insúa, Delia E. Astrada, Antonio Guerrero, Luján A. Simón, Gerónimo Muñoz, Barsavas A. Villarruel, Argento Orellano, Erasmo D. Lazarte, Anastasio N. Brito, Saul O. Mansilla y Ricardo Miranda, los que igualmente cumplen una labor muy acertada y que merece el reconocimiento ciudadadno.

LA ACEITERA
Cuando se alarga la vista por la avenida Libertad, a poco de dejar Rivadavia, sobresale en primer plano el edificio que la Industrial Aceitera inauguró en 1947. Desde entonces su producción está basada en el girasol, pudiendo adelantarse que en el proceso de la materia prima se adquieren periódicamente 20 mil toneladas de ese oleaginoso.
Las instalaciones que están siendo considerablemente ampliadas ocupan una superficie de 6.500 metros cuadrados y el personal de la fábrica llega a 50 obreros. Los planes en ejecución son para completar la refinería.

VALOR INMOBILIARIO
Mirar el pasado es una necesidad. Más en circunstancias como las actuales, no deja de interesarnos como se han ido modificando también los valores en el aspecto inmobiliario.
"En un balance general comprobamos -dice La Verdad en julio de 1963- que Villa Belgrano, no deja de influir en quienes andan buscando dónde afincarse, abrir un negocio o empezar por tener un lote.
Claro que en ese orden, no puede desmerecerse la avanzada edilicia que tiene por donde se le mire. 
Y precisamente ese desarrollo imponente a la vista del menos experto, es lo que ha obrado en la balanza de las estimaciones.
En la actualidad es difícil encontrar un terreno por menos de cien mil pesos, o una casa que no esté valuada en medio millón.
Este ligero detalle, es suficiente para considerar como se equipara el progreso del importante sector.

EL PAVIMENTO
Agrega más La Verdad de hace cincuenta años: "No hemos de pasar por alto, en esto de ir reseñando sintéticamente cómo se impuso el progreso en Villa Belgrano, la comprensión de los propietarios cuando apareció en el municipio la posibilidad de pavimentar sus calles.
A poco de iniciado el contacto con esos vecinos y vista la decisión de las autoridades de entonces en no dilatar por más tiempo dicho proyecto, todos sin excepción, se mostraron dispuestos a prestarle el mayor apoyo.
Este ambiente de conformidad alentó a quienes tomaron la responsabilidad de hacer ejecutar esa obra, que es una de las más sólida que tiene la ciudad en su naturaleza.
Nadie podía pretender algo más importante para el futuro de Villa Belgrano, y una prueba cabal de ello, es que ni bien se contó con ese adelanto, se fue imponiendo otra fisonomía.
La transformación es admirable y no es posible desconocer que el esfuerzo privado sigue aún en plena marcha.
Aunque se han agotado los créditos que antes hicieron más inmediato y fácil el sueño de la vivienda propia , todavía quedan entre sus pobladores energías disponibles como para levantar un andamio.
Y para que esconder la consecuencia de esa pujanza, si todo cuanto ahora exhibe con tanto orgullo Villa Belgrano, ha sido alentado por su pavimento, que un día como cosa inesperada, fue trazando un futuro de incalculables perspectivas.

ALMACEN, PRIMER ESCENARIO DE LA GUITARRA
Quien nunca regresó a sus años mozos por la senda romántica de los recuerdos, no puede imaginarse lo dulce que es reeditar ese panorama vivido y que ya no está más, la calle polvorosa que el progreso la borrara para siempre poniendo sobre ella una cinta de asfalto, la arboleda, donde los pájaros andariegos venían con el crepúsculo a contarse sus cuitas, desplegadas sus alas, alborozados sus corazones, el cruzar tardo de los hombres a caballo enfilando hacia nuevas auroras, los obreros ferroviarios conmoviendo el silencio de las calles con su conversación amical y, porqué no, la muchacha esperando en su puerta de calle sencilla, como sus atributos personales, el paso de quién alentara sus sueños juveniles.
Como una película claramente visible para los ojos del alma, vemos pasar los amigos que ya no están, las cosas y los hechos que hicieron amable el lugar y el encuentro, las casonas abiertas y amplias como el sentimiento de sus moradores, que luego demolieron para levantar quizás en el mismo lugar, otra moderna y cómoda. 
Quien nunca haya querido viajar por su interior espiritual deseando encontrar algo de aquello que se fue o que está y ya no es lo mismo, no sabe lo hermoso que es este soñar despierto acodado sobre el ventanal que da, emulando a Negreti, sobre 40 años atrás.
Y así vemos, donde hoy está un negocio pulsando el interés comercial del vecindario, que renace a la vida activa, un almacén, uno de esos almacenes típicos de entonces. 
Ya había encendido sus luces inaugurales cuando lo adquirió Gatti, después lo tuvo Gaute, después...allí, una noche de serenatas, es posible que una luna hermosa brillara sobre los techos iguales, llegó con su guitarra criolla un artista que tuvo muchos años entre nosotros, don Fernando Suárez, quien había nutrido a su arte con los conocimientos dejados como una herencia perdurable por Juan Alais, Iparraguirre, Pizarro, Sagreras, Prat y muchos otros grandes cultores del instrumento y empezó sus interpretaciones, sobre el mostrador y el vals se deslizó armoniosamente, las cuerdas cantaron el mensaje y la gente allí reunida exteriorizó su entusiasmo y lo certificó con sus aplausos.
Suárez no llegó solo, lo acompañaban con sus guitarras Mariano Castelar y Rodolfo Cristobo y allí mismo, alguna vez, también cantó Carlos Suárez, una de las voces más ricas en expresión sentimental. Otra vez la figura inconfundible de nuestro bardo, Negreti, se recortaba en la puerta y silenciosamente escuchaba el guitarrear, ese guitarrear que se apagó hace cuarenta años, cuando se medita y se mira hacia adentro donde se halla el nido de los recuerdos, vemos como ahora a los que fueron nuestros amigos y a las estructuras que animaron la escena.

LOS QUE YA CUMPLIERON CON SU DEBER


"En un rincón de la plaza "Sarmiento" sorprendimos a este núcleo de honestos vecinos que hace tiempo dejaron la fragua, el torno, el remachador automático, el cuarto de pintura, el patio de reparaciones generales, la fundición, la carpintería y demás secciones que componen los talleres ferroviarios.
En ese fragor diario, aprendieron a unificar sus esfuerzos por el bienestar de la familia. Fueron celosos custodios de la disciplina y estrecharon sus vínculos con camaradas que nunca se perdieron de vista. Aquél amor al prójimo, indisoluble es precisamente el que influye en esa cita tan amena.
Cuando el sol invita a gozarlo en toda su plenitud, luego del almuerzo, se encaminan a ese lugar tan apacible.
Allí vuelven a hilvanar añoranzas de la tierra lejana, hacen un repaso de aquellos días en que siendo prendices "mister" Bennet, Allen o Kimberley, los reprendían o le aplicaban una suspensión si eran sorprendidos fumando o de brazos cruzados. No faltan las anécdotas chispeantes y menos el animoso y pacífico debate sobre la política actual.
Lo más candente en esa "mesa redonda" es el atraso en el pago de sus haberes jubilatorios, que en más de un hogar ha creado situaciones muy apremiantes.
En casi su totalidad son súbditos de la bella Italia, venidos de distintas regiones y esa procedencia aún se advierte en la acentuación del lenguaje.
Esos ex servidores del F.C. Pacífico que cuando aparecían ante el "doctor inglés" difícilmente no les recetaba un "parche poroso", no solo exhiben un espíritu álgido y un estado físico bien cuidado, sino que mantienen inalterable su entereza. 
Esa pequeña y simpática legión que ilustra la nota la formaban: Domingo Donati, Nicolás Godoy, Luis Rasia, Alejandro Gentile, Francisco Marcantonio, Víctor Mastandrea, Francisco Giuffre, Evaristo Lemaggio, Rafael Sapia, Angel De Rorre, Francisco Benavente, Sabino Lucaroni y Francisco Caggiano.
Mientras los primeros once han pasado los 70 años, estos últimos están ya en los 84. Esa longevidad en parte proviene de la raza más no se oculta que, para lograr admirable prolongación de vida, es imprescindible una conducta como la observada por estos hombres que ya satisfacieron sus obligaciones con la sociedad.
(La Verdad, domingo 7 de julio de 1963)

  
 
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