Oscar Previte: trayectoria comercial de más de cuatro décadas

Desarrolló diversas actividades laborales en distintos rubros hasta desembarcar en el emprendimiento de la ropa e indumentaria deportiva en el que se inició a principios de la década de 1990.

Hijo de padres italianos, Oscar Previte nació en Junín. Su padre había escapado de la guerra cuando tenía unos 16 años y fruto de esa migración, llegó a nuestra ciudad.

“Nunca quiso hablar de por qué se vino, ni lo que pasó en el barco, así que debe haber sido una experiencia brava para él”, cuenta Oscar, que fue el menor de los cuatro hijos, y recuerda que cuando llegó a esta zona, su padre trabajó juntando maíz en Baigorrita y después consiguió un empleo en Junín como albañil. Acá se conoció con su madre, que también era italiana.

Previte pasó su niñez en el barrio Mayor López. Hizo la primaria en la Escuela N° 12, al tiempo que jugaba al fútbol en Ambos Mundos, el club del barrio. Luego fue “un tiempo” a la escuela de Artes y Oficios, donde aprendió todo lo referente a la carpintería, aunque después no hizo nada de eso.

Entre comercios y talleres

Oscar tuvo que salir a trabajar a los 14 años y empezó como cadete en la tienda Bazzani, que estaba ubicada en la esquina de Arias y Sáenz Peña. Más adelante ascendió dentro del negocio, fue ayudante de vidriera y luego vendedor, pero al año y medio dejó ese lugar porque “quería otra cosa” para su vida.

Fue así como consiguió un trabajo en el taller de rectificación de motores Ribé Hnos., donde permaneció diez años.

Empezó como aprendiz y terminó conociendo todo sobre el oficio. “Ahí me dieron una mano gigante y eso lo sigo agradeciendo hasta hoy”, remarca.

De AVC a ABC

Luego de una década en el taller, a Previte le surgió la posibilidad de comprar el fondo de comercio de una casa de repuestos y accesorios de autos. “El propietario se quería retirar y la adquirimos con mi socio, Alfredo Molins”, cuenta, para luego agregar: “Se trataba de AVC y nosotros le cambiamos el nombre, y le pusimos ABC”.

Allí arrancó el 1° de septiembre de 1969 y estuvo detrás de ese mostrador durante los siguientes 25 años.

“A mí me costó mucho el cambio -reconoce-, yo estaba acostumbrado a otra cosa y de esto no conocía nada, pero trabajé mucho hasta que aprendí todo”.

Oscar asevera que en todo ese tiempo en el comercio “se pudo crecer mucho”. Todavía recuerda lo importante que fue para él y su socio el poder mudarse del antiguo local, de Saavedra 66, al gran salón de Benito de Miguel.

No obstante, hubo algunos tiempos de angustia. “En la época de Martínez de Hoz se complicó un poco”, rememora Previte, aunque aclara que más allá de ciertos momentos particulares, ABC “siempre fue un negocio grande que vendía mucho acá y en la zona”.

De los repuestos al deporte

“Un día -evoca Oscar-, mientras pensábamos qué otras cosas podíamos vender, a Molins se le ocurrió que podíamos incorporar pelotas de tenis, algo que no tenía nada que ver con lo que hacíamos. Lo sumamos a Roberto Tudisco y empezamos a traer pelotas, primero, y después otras cosas”.

Durante algún tiempo, en ABC se vendían repuestos, accesorios y también algunos artículos deportivos, lo que hacía de ese local un lugar muy particular, en donde se mezclaban estos rubros tan distintos.

Hasta que se decidieron a abrir un lugar para los productos deportivos y así surgió Center: “En una oportunidad, mi mujer me sugirió abrir un local de ropa deportiva, y nos metimos. Con Molins no entendíamos nada, pero empezamos a comprar cosas, ¡estábamos locos! y arrancamos con diferentes marcas”.

Es que Previte y su socio estaban buscando hacer cosas distintas y apareció esta alternativa. Pero se dieron cuenta de que no podían estar los dos en los dos rubros: “Con el tiempo, y de muy buena manera, decidimos dividir las cosas: a mí me interesaba la casa de deportes y me quedé con esto, y a él le gustaban más los repuestos, y se quedó con aquello”.

Según dice, en esto arrancó de cero, hace 21 años. “Primero fueron algunas cosas chiquitas -cuenta- y después empezamos a viajar y a sumar otras marcas. Hablamos con la gente de Donnay, de Puma; después apareció Cerruti, Arcade y Australian, marcas muy conocidas de aquella época, y eso fue un boom. Entonces después fuimos creciendo e incorporando más alternativas: Avia, Diadora, Davor, Adidas, Nike y muchas más, hasta llegar a Run Up y Kappa, que son las que visten a los equipos de Junín”.

En dos décadas en esta actividad, las variaciones no fueron pocas, como detalla Oscar: “Fue cambiando mucho este rubro, no solo porque hay más comercios, sino que la gente empezó a usar más la ropa deportiva. Actualmente uno puede ver un hombre con un saco, jean y zapatillas, es común. Fue creciendo mucho la demanda, los médicos aconsejan mucho hacer actividad física y eso está cada vez más presente en la gente. Inclusive, ahora las marcas hacen ropa sport, no tan deportiva, camperas, bolsos, carteras. Y hay empresas que, dentro de lo deportivo, hacen ropa a la que le dan un toque de diseño”.

Luego, abrieron una sucursal en Comandante Ruiz y Benito de Miguel, que más adelante la trasladaron a la que tienen actualmente, en la esquina de Benito de Miguel y Álvarez Rodríguez.

En una época también tuvieron un local en Sáenz Peña 207, “pero no funcionó”, dice Previte y explica: “Yo creía que Sáenz Peña era otro mundo, pero para mí no fue así. Acá, en Primera Junta, nosotros trabajamos muy bien, inclusive mejor que en el centro. Yo no sé si es por el estacionamiento, por el surtido o qué será. Siempre fue así. Yo siempre digo que somos como Tanino, que arrancó en Primera Junta, nunca se fue y siempre funcionó. Acá siempre tuvimos una muy buena aceptación”.

Diferencias

Oscar estuvo más de dos décadas vendiendo repuestos y otro tanto comercializando ropa deportiva, lo que le da la experiencia suficiente para marcar las diferencias entre uno y otro rubro: “Yo veía que la persona que iba a comprar el repuesto, siempre iba con la cara larga, porque había chocado o se le había roto el auto, en cambio, acá, cuando le vendés una raqueta a un chico o un par de zapatillas, la cara es de felicidad, es una alegría bárbara. Aclaro que el de los repuestos no es un mal rubro, es muy bueno, aunque a mí me gusta más esto”.

Pero Oscar también advierte diferencias entre la forma de conducir el comercio en sus principios, y la actualidad. Para él, “antes, el manejo de este negocio era mucho más rudimentario”, mientras que hoy en día “hay que estar encima del stock, de los números, y hay que tener gente especializada”.

Hasta la práctica deportiva ha variado: “Hay deportes que van adquiriendo mayor trascendencia y nosotros tenemos que tener lo que se requiere. Hace unos cuantos años, el hockey en Junín prácticamente no existía, y ahora es una actividad de primera línea; en el último tiempo tuvimos que aprender mucho de boxeo, porque se piden los implementos para ese deporte, y hay distintos tipos de guantes, bolsas, calzado y demás; también está el hándbol, el fútbol de salón, hoy tenemos que tener calzas, remeras térmicas, rodilleras de neoprene, hay cosas que han cambiado mucho”.

Balance

Para Previte, el momento más difícil fue la crisis del año 2001. “Nosotros veníamos de maravillas -relata- y de repente nos quedamos en ‘menos diez’. La dificultad grande era que teníamos muchísimos cheques que venían rechazados. Nos salvó el stock, pero fue muy difícil. Pudimos recomponernos muy de a poco”.

Con todo, asevera que “actualmente la situación está bastante bien, el problema de la importación trae algunos pequeños inconvenientes, pero no es grave”.

Es por ello que, al hacer un balance de su trayectoria comercial, se muestra satisfecho: “Llevo 45 años como comerciante y creo que nos sostuvimos tanto tiempo porque nunca hicimos ninguna locura, siempre mantuvimos el nivel y dimos pasos seguros. Nunca gastamos más de lo que podíamos. Y trabajamos muchísimo, lo que nos sirvió para seguir adelante a pesar de los inconvenientes”.

(Nota publicada por el diario Democracia en la edición del 2 de junio de 2013)

 

 

 

 

 

 

 

 

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