El orígen de los barrios: “Padre Gregorio Luis González”

En un principio, sector de hondonadas y terrenos anegadizos. La zona de la “barraca”. El rol protagónico del siempre recordado sacerdote. Cronología del desarrollo barrial. Su ubicación estratégica y factores que lo caracterizan.

El barrio “Padre Gregorio Luis González” está delimitado por ruta nacional 7, avenida Circunvalación, Avenida Juan M. Respuela y avenida Benito de Miguel.

Desde la instalación del Fuerte Federación en 1827, en torno al mismo se formó un pequeño pueblo, que mantuvo ese carácter durante más de 60 años, hasta que la revolución tecnológica llegada con el ferrocarril en 1885 y con ella la inmigración europea, produjeron un enorme crecimiento de aquel pueblo, transformándolo rápidamente en ciudad. Ese crecimiento se centralizó principalmente en la parte norte de la urbanización, donde aparecieron nuevos barrios, habitados mayoritariamente por obreros y empleados ferroviarios, que lo hacían crecer en esa dirección.

Este proceso de desarrollo no encontró relación en las tierras periurbanas del sur, posiblemente por la lejanía a los talleres ferroviarios o por las dificultades que ofrecía la topografía de la zona.

Específicamente, las tierras que luego ocuparía el barrio en análisis, tenía hondonadas, terrenos anegadizos, sin rápidos drenajes de las aguas, que impedían la instalación de viviendas si no se hacían importantes obras de infraestructura. Estos motivos habrán producido la desestimación del lugar para su urbanización.

En 1960 es nombrado cura párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, con jurisdicción en el lugar, el adre Gregorio Luis González.

En esa época, era una zona casi despoblada. Desde 1916 la única actividad que se desarrolló en ese sector fue de una barraca dedicada al acopio de frutos del país, ubicada en la desaparecida avenida Progreso (hoy padre Juan M. Respuela), entre Avellaneda y Moreno, que ocupó una superficie de 16 hectáreas.

El Padre González, trabajador incansable sin descuidar su misión de atender espiritualmente a la comunidad católica, realizó una acción invalorable para transformar ese sector en un barrio en crecimiento y moderno. En torno de la iglesia creó un complejo educacional que comprendía desde el jardín de infantes a las etapas de la escuela primaria y secundaria.

El 19 de julio de 1994 falleció y el 17 de julio de 1999, en una emotiva ceremonia en el marco de las fiestas patronales de la Virgen del Carmen, se impuso por ordenanza municipal 3331 el nombre de Padre Gregorio Luiz González al barrio como homenaje al hombre que entregó su vida por su progreso.

LOS LOTEOS A LO LARGO DEL TIEMPO

Paralelamente, se iban desarrollando algunos hechos que modificarían el lugar, principalmente la subdivisión de las tierras en lotes y su venta en pública subasta, posiblemente como consecuencia de la tarea del Padre González y que la expansión de la ciudad indujera a los propietarios a su venta, por el creciente valor de estos inmuebles.

En 1961 se subdividió el predio de la barraca en 350 lotes. Posteriormente se realizaron otros loteos; En 1973 se dividió en 60 lotes el predio delimitado por las calles Mariano Moreno, Sampayo, avenida Circunvalación y Yanquelén. Posiblemente en el mismo año se realizó otro de 44 lotes sobre ruta nacional 7 entre las calles Roque Vázquez, Avellaneda y Firpo. Posteriormente AMCIPA compró una quinta, la fraccionó y construyó un barrio residencial,. Otros emprendimientos fueron la construcción del complejo habitacional 144 y Junin 90.

Simultáneamente a estas actividades y las construcciones habitacionales realizadas por particulares, la Municipalidad fue creando la infraestructura necesaria para su funcionamiento, para encontrarnos hoy con un barrio en el que se han cubierto en más del 90%, casi el cien por ciento, los servicios de pavimento, luz, cloacas, desagüe, agua corriente, gas, etc.

Además se deben señalar los siguientes factores que le dan importancia al barrio:

Su estratégica ubicación:

Convergen en las arterias que lo rodean importantes rutas que pasan por Junín: en el lado sudoeste la superposición de las rutas nacional 7 y provincial 65, en el lado sudeste, la avenida Circunvalación que lo conecta con la ruta nacional 188.

En el lado noroeste se encuentra la avenida Benito de Miguel, importante avenida interior de la ciudad, que lo comunica con el centro juninense y la superposición de las rutas 7 y 65, jerarquizada también con el tramo de la autopista Chacabuco-Junín.

Estos elementos han determinado que una importante red de industrias y comercios de primer nivel se hayan instalado sobre dichas arterias.

Además, vale mencionar que es un lugar preferente de los vecinos para afincarse.

Todo ello lo convierte en uno de los barrios más progresistas, pujante y valorizado de la ciudad.

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