De la marca de la pobreza y de la rebeldía hasta ser la estrella del cine y la radio

Eva creció viendo a su madre trabajar como costurera. Inquieta, le gustaba disfrazarse y actuar- Y muy pronto la conmovió descubrir las desigualdades sociales. A los 15 años llegó a Buenos Aires con la meta de triunfar como actriz y tardó un lustro en lograrlo. Los radioteatros fueron su arma más eficaz aunque también filmó seis películas. En 1943 fundó el primer sindicato de los trabajadores de la radio.

 

Eva -de izquierda a la derecha, la segunda en la segunda fila- junto a sus compañeros de 6º A en Junín. Fotografía Cuenin. Archivo Familia Duarte Alvarez Rodríguez.

Una máquina de coser pero mucho más el esfuerzo de su madre en pedalearla hasta la madrugada para sostener sola el hogar, son las imàgenes de su infancia que le quedaron grabadas a fuego.

En “La razón de mi vida” la autobiografía que le dictó al periodista valenciano Manuel Penella Silva, Evita evoca ese tiempo en el que todo comenzó. “De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente. Recuerdo muy bien que estuve muchos días tristes cuando me enteré de que en el mundo había pobres y ricos”. “Un día -a los siete años- visité la ciudad por vez primera…no era cuanto yo hubiera imaginado. De entrada vi sus barrios de miseria y por sus calles y sus casas supe que en la ciudad también había pobres y que había ricos”, insistía- “Solamente una vez en mi vida he sentido una tristeza igual a la de aquella desilusión; fue cuando supe que los Reyes Magos no pasaban de verdad con sus camellos y con sus regalos”.

Empezó la escuela a los 8 años. Hizo primero y segundo grado en Los Toldos, pero cuando cursaba tercero su familia se mudó a Junín, donde sus hermanos: Elisa, Blanca, Juan Ramón y Erminda Luján habían conseguido trabajo.

(En la foto de la derecha arriba, Evita -de pie en el extremo derecho- junto a su hermana Erminda y amigas en un día de campo en Junín. Fotógrafo aficionado no identificado, 1933, Archivo familia Duarte Alvarez Rodríguez)

Le gustaba actuar. Como un anticipo impensado de su trabajo como actriz, en la foto más antigua de ella que logró conservarse se la ve disfrazada junto a sus hermanos, durante el carnaval. Tenía dos años y una vocación. Otros testimonios la pintan disfrazada de abeja para un acto, recitando el poema de Amado Nervo “¿Adónde van los muertos?” y actuando en funciones organizadas por la Comisión de Cultura y Arte del Colegio Nacional. También participaba de la radio barrial.

Se divertía. Pero a los 11 años algo le sucedió. O mejor dicho, abrió sus ojos a lo que le ocurría a los demás: “Oí por primera vez de labios de un hombre de trabajo que había pobres porque los ricos eran demasiado ricos; y aquella revelación me produjo una impresión muy fuerte”.

Es lo que revela en “La razón de mi vida”, un relato poco conocido de su niñez que se prolonga hasta su viaje a Buenos Aires en 1934. “Ni siquiera he podido tolerar cierta esclavitud que es la vida en la casa paterna o la vida en el pueblo natal. Muy temprano en mi vida deje mi hogar y mi pueblo y desde entonces siempre he sido libre. Yo quiero seguir siendo un pájaro suelto en el bosque inmenso, un gorrión”.

EL CINE Y LA RADIO LA CONVIRTIERON EN ESTRELLA

El 13 de enero de 1935, con 15 años que solamente su documento permitiría acreditar, Eva Duarte viajó desde Junín a Buenos Aires. Iba a triunfar como actriz. Sin escalas ni planes alternativos. Decidida como solamente una adolescente puede estarlo, sumaba así su gota a una intensa ola de inmigrantes internos que la crisis económica de 1930 había llevado a la Capital en búsqueda de una salida para el hambre. Pero no Eva. Ella sólo debía llegar a tiempo para su cita  con el destino. Y lo hizo.

Solamente dos meses después, el 28 de marzo, la compañía de Eva Franco la tomó para un papel secundario en la obra “La señora de los Pérez”, en el teatro Comedias. Era el primer paso. En 1936  fue contratada por la Compañía Argentina de Comedias Cómicas para realizar una gira de cuatro meses por Rosario, Mendoza y Córdoba, durante la cual consiguió las primeras menciones periodísticas.

(En la foto de la derecha, una Evita casi desconocida, con cabello oscuro y un peinado bien diferente al que la hizo famosa, interpreta la obra “Luna de mil de Inés”, de Linter Publicidad, Buenos Aires 1938. Museo del Cine).

Era apasionada y elocuente pero sus cinco sentidos parecían congelarse cuando quería aprender algo nuevo. La consagrada actriz Pierina Dealessi detectó esta facilidad y la contrató en 1937. Las estrecheces y penurias no menguaban pero tampoco le resultaban nuevas. En agosto de 1937 obtuvo su primer papel en “Oro blanco”un radioteatro que contaba la vida de los trabajadores algodoneros en el Chaco y que se transmitía por Radio Belgrano. A fines de 1938 encabezó el elenco de la flamante Compañía del Teatro del Aire que puso en Radio Mire el radioteatro “Los jazmines del ochenta”.

Ya era una artista, solamente debía lograr que la descubrieran, y su apuesta para lograrlo fueron los portfolios fotográficos que contrató sin medir esfuerzos. El mismo año que posó para el maestro polaco Simul Wilenski, 1937, obtuvo un papel en la película “Segundos afuera”. En 1940 filmó “La carga de los valientes” y el año después “El más infeliz del pueblo” y “Una novia en apuros” y al año siguiente “La pródiga” que no llegaría a estrenarse.

En 1942 la contrató la compañía Candilejas que auspiciada por la empresa Jabón Radical difundió todas las mañanas por Radio El Mundo un ciclo de radioteatros. Eva perfeccionó así el instrumento de su voz, mientras sus fotos comenzaban a aparecer en las tapas de varias revistas de espectáculos.

Ese mismo año Eva consiguió su mejor contrato cuando firmó por cinco años para realizar todas las noches el ciclo “Grandes mujeres de todos los tiempos” en el que se dramatizaban la vida de mujeres famosas. El programa, que salía por Radio Belgrano fue un éxito popular inmediato y llevó el nombre de Evita Duarte a la memoria de miles de oyentes.

La pobreza iba quedando atrás y con ella la pobreza y los càlculos diarios para administrar cada peso. Para estar cerca de su trabajo, compró un departamento en la calle Posadas al 1500, en Recoleta, justo enfrente de la radio.

Pero la incipiente riqueza no la adocenó. El 3 de agosto de 1943, Eva fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina, el primer sindicato de los trabajadores de la radio. En las reuniones para acelerar el papeleo y presentar las primeras demandas laborales , comenzó a escuchar casi a diario el apellido de un coronel que se ocupaba de los asuntos laborales en el nuevo gobierno: Juan Domingo Perón.

Ante los micrófonos de LR 3 Radio Belgrano “Primera cadena argentina de broadcasting” Eva Duarte, quien ya era una primera figura de la radiofonía argentina, junto a Narciso Ibañez Menta en la Navidad de 1944

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